La soja cerró un año sumamente volátil que permitió un ingreso récord de divisas

POLÍTICA - ECONOMIA 03 de enero de 2022
El poroto, junto con la harina y el aceite, los dos principales productos de exportación de nuestro país, cerraron el año en precios considerados como históricamente altos.
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La soja concluyó el 2021 con una cotización internacional en los mismos niveles que en el cierre del año anterior en torno de los US$ 490 la tonelada, a pesar de la altísima volatilidad que tuvo su cotización durante el año.

De esta manera el poroto, junto con la harina y el aceite, los dos principales productos de exportación de nuestro país, cerraron el año en precios considerados como históricamente altos, que permitieron, a pesar de las constantes mermas en la producción, un ingreso récord de divisas de US$ 22.968 millones, un 60,6% más que en 2020, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Las cotizaciones de estos tres commodities tuvieron mucha volatilidad durante el año, llegando a tocar valores máximos en siete años para después emprender una curva descendente que se revirtió en las últimas semanas del año.

Las cotizaciones de estos tres commodities tuvieron mucha volatilidad durante el año, llegando a tocar valores máximos en siete años para después emprender una curva descendente que se revirtió en las últimas semanas del año.

Así, por ejemplo, la última cotización del poroto en 2020 se ubicó en US$ 483,26 la tonelada, casi en consonancia con el cierre actual, aunque supo superar los US$ 600 a mediados de mayo.

Lo mismo sucedió con el aceite, que a principios de 2021 no superaba los US$ 1.000 por tonelada, pero que finalizó la última operatoria del año en el mercado de Chicago a US$ 1.374 la tonelada FOB, con picos en junio de casi US$ 1.600.

El caso de la harina es diferente: empezó 2021 en US$ 478,83 la tonelada y finalizó en US$ 455,91 la tonelada.

Los principales fundamentos que marcaron el ritmo de fuertes ascensos en los precios a lo largo del año se concentraron en la considerable demanda china y en los ajustados stocks estadounidenses, además de las cuestiones climáticas que afectaron determinadas zonas productoras, como sucedió en la Argentina.

Este último punto fue el que le permitió una escalada de casi 10 sesiones consecutivas en el precio de la soja que hizo que no cierre el año por debajo de los niveles del comienzo, más allá de la baja del jueves de más de US$ 10 en su posición más cercana.

En diálogo con Télam, la responsable del área de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), Eugenia Rul, explicó que las últimas subas que llevaron al poroto a superar los US$ 500 y ganar US$ 50 en sólo 12 jornadas, se debe a una cuestión meramente climática centrada en el sur de Brasil, Paraguay y zonas de la Argentina por las altas temperaturas y la falta de lluvias

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