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Al revés de Vicentín : Los Mugas , gauchos de nuestra región que robaban a los ricos para darle a los pobres

Fernando Luques en una investigación sobre los bandidos rurales de nuestra región. Mezcla de justicieros y delincuentes.

CÓRDOBA 01 de julio de 2020 Pérez Darío Eduardo Pérez Darío Eduardo
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El temido Jesús Mugas,sobrevivió a 14 disparos de la policía.

En  los  días  que  los  argentinos  nos  asombramos por   la  colosal  estafa  del  temido  GRUPO VICENTÍN  por  más  de 100.0 00 millones  en  perjuicio  del Banco  Nación, y  la región  de  San Francisco  lo  sufrió  en carne propia  por  casi  300 millones,  RESURGE  LA  HISTORIA  DE  LOS  " GAUCHOS  MUGAS"  ,  bandidos  rurales   que hace más de 100 años  atrás, fueron  noticia en  todo  el  país  ,  con  sus  correrías  .FERNANDO  LUQUES  lo  dejó  plasmado  en  una  excelente  investigación  ,  poco  conocida.

A mediados de la segunda mitad del siglo XIX, regían disposiciones de sometimiento casi feudales a la población nativa. Se condenaba lo que se denominaba "vagancia" y se obligaba a los pobladores sin recursos a solicitar permiso a las autoridades, hasta para transitar los campos. quel criollo que no portara su "libreta de conchabo" era considerado un renegado y perseguido.

 La carencia casi total de alambrados y una tibia presencia policial, unida a la ley de permiso de portación de armas, permitieron, seguramente, la libre expresión del gaucho en su original estado.Los territorios de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con semejantes condiciones de libertad, ciertamente ejercieron una poderosa atracción de todo tipo de aventureros, al bandidaje en general, a personajes de leyenda y tumultuoso pasado de "gaucho malo".

Uno de ellos fue Jesús Mugas, quien con varias muertes en su haber  fue además el promotor, en dos oportunidades, de la fuga de presos en Córdoba. En una ocasión, recibió catorce heridas de balas. Este personaje junto a sus hermanos -en particular, Lindor- transitaron gran parte de sus vidas escapando de las partidas policiales.

Mugas incursionó junto a su familia en el cuatrerismo, y su vida fue tan corta como tumultuosa. Jesús fue muerto en una emboscada en el monte Las Avispas (Huanqueros, Provincia de Santa Fe) allí  un mojón da cuenta de su trágico desenlace mientras que su hermano Lindor  fue abatido en las inmediaciones de Quebracho Herrado, en circunstancias no del todo claras, por un jefe policial con quien había trabado amistad.


Sin duda alguna, los Mugas fueron gauchos de cuidado y de respeto que transgredieron los alambrados culturales y sociales del forastero inmigrante; gran parte de sus vidas la pasaron escondidos en matorrales o pernoctando en cementerios, hechos que dificultaron por mucho tiempo dar con sus paraderos. Sucesos en donde se mezcla el mito y la realidad, por lo cual es necesario desempolvar viejos documentos que dan cuenta de la vida y la muerte de tal vez de los últimos de los gauchos renegados de esta parte de la provincia.


Una leyenda olvidada

El llamado “robo de ganado” era una de las formas de sobrevivencia, la que se  tornaba cada vez más difícil con el cercamiento de las tierras y con la actuación más presente en toda la provincia de la justicia y de la policía. Para estos designados “gauchos malos”, el enfrentamiento con la policía muchas veces auxiliada por los inmigrantes, terminaba generalmente en muerte.


El tiempo estaba contra estos llamados gauchos y fueron transformándose en figuras raras en el nuevo y complejo escenario de la provincia. Tal fue el caso de Jesús Mugas a quien su nieta -Belkis Marina Benavidez- recordó como "la oveja negra de una familia de buena posición, que vivía en la ciudad de Córdoba".


Sobre la figura de Jesús Mugas, afirma que "él robaba para el pobrerío, era cuatrero y traía no solo animales sino maíz”. Se dice que en Jeanmaire había una zona que era de sus padres, porque era gente rica y una vinculación con los gobiernos de la época". Incluso tenía dos hermanos (Lindor y Pedro) además de una hermana Bernardina.


La veracidad de los testimonios de su nieta, son confirmados por el propio Capitán Gabriel del Valle quién el 17 de abril de 1890 informa al por entonces ministro de Gobierno, Justicia y Culto, el Dr. José Figueroa Alcorta de la bravura de los Mugas,  puestas de manifiesto en el momento en que una partida de cinco policías armados fueron a detener a los hermanos, por el hurto de ganado.

En esa oportunidad, una comisión despachada por el Juez de Paz de Colonia Piamonte integrada por Julio Centeno y los soldados Pablo Clazón, Manuel Aguirre, Simón Menzeguí y Robustiano Berón, marcharon a la Villa Concepción del Tío tras los pasos de Lindor, quién había robado una tropilla de caballos de la estancia “Los Leones”.  Se sumaron a este procedimiento, los policías Jesús Juárez y Román Gallegos.Llegados al lugar los uniformados quisieron requisar el rancho de los Mugas.  Allí se produjo un cruce de disparos donde fallecen Pedro Mugas y Robustiano Berón   y   luego un enfrentamiento, con facón en mano, en el que participaron  Lindor y Jesús contra el resto de la partida. Este  episodio, arrojó un resultado de cinco heridos de gravedad y uno leve.Los hermanos fueron detenidos, sumariados y apresados en el destacamento de la Villa Concepción del Tío, desde donde lograron fugarse, en tanto que la hacienda robada fue llevada en dirección de Santiago del Estero sin que pudiera  ser recuperada.

Fuga épica

Jesús y su hermano Lindor, tomaron distintos rumbos: lo único que volvería a unirlos  sería el trágico destino que a ambos les deparaba.Aunque Jesús fue detenido y condenado a prisión por otros crímenes en su haber,  fue junto al prisionero Isidoro Méndez (el promotor de una evasión) con quién,  en la última celda del pabellón número cinco, realizan un boquete por el cual logran fugarse.Además, huyeron Pascual Caeiro, Joaquín Romero, Eliseo Machado, Florencio Retamoza, Estanislao Sánchez, Benito Gómez, Luis Oviedo, Cruz Delgado, Ignacio Peralta y Leandro Oviedo, algunos de ellos fueron recapturados por el subcomisario de Punilla, Rafael Molina quien los condujo a caballo con las manos atadas en las espaldas a la ciudad de Córdoba.Sánchez, Romero y Machado fueron muertos en la persecución, en tanto que Jesús Mugas, condenado a cadena perpetua, reincidió en el delito de evasión (anteriormente se había evadido de la penitenciaría en 1897 donde cumplía una condena de 15 años).En aquella oportunidad sus compañeros de fuga fueron muertos y el apresado en la Estancia de Rodríguez Galisteo, donde al intentar salir de la casa con un Winchester, le hicieron una descarga de balas de las cuales catorce dieron en el blanco, una de las cuales le penetró la base del cráneo y se incrustó en el pómulo izquierdo. De allí fue conducido a San Francisco para luego ser remitido a Córdoba, donde fue condenado a presidio por tiempo indeterminado y cuando cumplía esta condena, se fugó con los demás presos, sólo que a diferencia de éstos,  no fue capturado.


Muertes y traición

Abel Oliva, vecino de localidad de Quebracho Herrado testimonia : "yo recuerdo que de chico escuché ,sobre todo de mi familia ,que el gaucho Lindor Mugas tenía muchas historias buenas y malas. El día que lo mataron un juez lo había ido a buscar para arreglar unos papeles sobre una tropa de caballos que él -por Jesús- había sustraído".


"Como eran compadres con el juez, se trasladaban en el mismo sulky; poco antes de llegar al lugar donde se encontraba un gran poste de algarrobo, encuentran una vizcacha y el juez, que era Francisco 'Pancho' Cuevas le dice a Mugas  que le dispare porque él portaba un revólver Lafauchex, alegando que era otro tipo de munición que se necesitaba"."Así fue Mugas dispara a la vizcacha y Cuevas aprovecha el descuido disparándole un tiro en la cabeza" asevera Oliva y concluye sobre el trágico final que "en mi casa se encontraba la mesa sobre cual lo velaron. Era en el campo de los Rosas".


En tanto que sobre el final de su hermano Jesús su propia hija testimonió que "él presentía algo, pero del que menos sospechaba era de su amigo: el negro Ardiles, quien fue su entregador ; el que lo llevo desarmado cuando lo esperaba en una emboscada una partida de la policía donde lo mataron. La única manera de terminar con ellos fue  a traición, porque si iban de frente llevaban las de perder".


Dura es la ley pero es la ley. Ambos hermanos sintieron en la piel el peso de ser encuadrados dentro de los “delitos contra la propiedad particular” por ello cuando en una historia se entremezcla el mito y la realidad se necesita de datos más precisos para separar lo real de lo imaginario. 

Sin embargo la historia de los gauchos Mugas,  más allá de la leyenda que puede tejerse con el paso del tiempo, sin duda alguna fueron peligrosos delincuentes que dejaron sus nombres grabados con pólvora en los lugares donde fueron abatidos.


Fernando Luques: actualmente se desempeña en la sección Guardia y Reclamos de la Delegación San Francisco, es comunicador social y se desempeñó como cronista en los matutinos La Voz de San Justo en San Francisco y La Opinión de Rafaela.


Fuentes: 

- Documentos del Capitán Gabriel del Valle - 19 de Abril de 1890

- "Evasión de Presos en Cordoba" Revista Caras y Caretas edición Octubre de 1903

- Entrevista efecuada a Belkis Marina Benavidez por Beatríz Casalis y Arturo Bienedell el 27 de junio de 2011 en Frontera (Prov. Santa Fe)

- Testimonios de Abel Oliva en Historias Populares Cordobesas (localidad de Quebracho Herrado)


 

Colaboración: Fundación Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región - Biblioteca Pedagógica de San Francisco y la Región (BPSF).

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