Polemica por seguridad: Alejandro Kuznitzky propuso instalar barreras físicas y controles entre San Francisco, Frontera y Josefina

En una entrevista con una concejala opositora, el consultor sugirió replicar esquemas como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mediante cerramientos, barreras tecnológicas y controles vehiculares estrictos durante la noche para monitorear el tránsito interprovincial.
LOCALES27/10/2026
Kuznitzky

Una controvertida propuesta en materia de seguridad y control limítrofe volvió a encender el debate sobre la integración de la triple frontera urbana que conforman la ciudad de San Francisco (Córdoba) con las localidades santafesinas de Frontera y Josefina. En el marco de un fragmento de una entrevista realizada junto a una ex periodista y actual concejala de la oposición local, el especialista Alejandro Kuznitzky planteó la idea de implementar "distintos tipos de barreras físicas" para delimitar y monitorear el paso entre ambas jurisdicciones provinciales.

Durante su exposició argumentó que el desafío de la seguridad en zonas limítrofes no es un problema exclusivo de la región y comparó la situación con la estructura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). En ese sentido, recordó que la Capital Federal cuenta con límites geográficos y viales estructurados —como el Riachuelo y la Avenida General Paz— a los que sumó una fuerte inversión en tecnología de vigilancia y en la gestión de su propia policía.

Control vehicular y restricción nocturna

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Basado en ese esquema, el consultor propuso trasladar una lógica similar al límite entre San Francisco, Frontera y Josefina a través de dispositivos de cerramiento y tecnología de supervisión. Según detalló, el objetivo de instalar barreras físicas radicaría en lograr un control más denso e intenso del parque automotor y de motovehículos que circulan a diario entre Córdoba y Santa Fe.

La iniciativa incluye la identificación plena de los vehículos y la aplicación de un esquema de fiscalización reforzado en la franja horaria comprendida entre las 20:00 y las 8:00, con el fin de registrar a todas las personas que cruzan de un lado a otro de la frontera interprovincial. La postura generó un inmediato rechazo en diversos sectores que calificaron la propuesta como segregadora e impracticable para la convivencia histórica de la comunidad regional.

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