Pasar del empleo formal al cuentapropismo puede significar una pérdida salarial de casi 30%

Un informe que analizó las trayectorias laborales entre 2023 y 2025 advirtió sobre el fuerte impacto en los ingresos reales de quienes dejan un puesto registrado. El cuentapropismo aparece como el cambio más perjudicial, mientras crecen la informalidad y la búsqueda de ingresos adicionales. 
21/09/2026

empleo-informal-768x432

El deterioro del mercado laboral no sólo se refleja en la cantidad y calidad de los puestos de trabajo, sino también en el bolsillo. Los trabajadores que dejan un empleo asalariado registrado para pasar al cuentapropismo pueden sufrir una caída promedio del 27,8% en sus ingresos reales, de acuerdo con un relevamiento de C-P Consultora.

El estudio siguió las trayectorias de trabajadores de entre 18 y 65 años a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al período 2023-2025. El análisis buscó determinar qué ocurre con el poder adquisitivo cuando una persona cambia de modalidad laboral.

Los resultados muestran diferencias importantes. El mayor impacto aparece entre quienes abandonan un empleo formal para trabajar por cuenta propia, con una pérdida real del 27,8%. En tanto, pasar de un puesto registrado a uno asalariado no registrado implica una reducción promedio del 13,9% de los ingresos. El cambio hacia un empleo en el sector público, por su parte, representa una caída del 5,4%.

El escenario contrasta con la situación de quienes logran mantenerse dentro del empleo privado registrado. Según el relevamiento, los trabajadores que conservaron su puesto formal tuvieron una mejora promedio del 2% en sus ingresos reales durante el período analizado.

El peso del empleo registrado en los ingresos

El informe también estudió qué sucede cuando el recorrido laboral se produce en sentido contrario. Los datos muestran que los cuentapropistas que consiguieron ingresar a un empleo privado registrado mejoraron sus ingresos reales un 34,3% al cabo de un año.

Una situación similar se observa entre quienes pasaron de un empleo asalariado no registrado a uno formal: en esos casos, la remuneración real registró una mejora del 31,6%. Los números exponen así la brecha económica existente entre las distintas modalidades de inserción laboral.

El relevamiento se conoce en un contexto marcado por el crecimiento de las actividades informales y el cuentapropismo, muchas veces utilizados como una alternativa para complementar los ingresos familiares. La necesidad de sumar nuevas fuentes de dinero dentro de los hogares aparece como uno de los factores detrás de ese fenómeno.

En paralelo, la desocupación se ubicó en el 7,9% durante el segundo trimestre, mientras que el trabajo no registrado alcanza al 45% de los trabajadores, de acuerdo con los datos consignados en el informe.

Las cifras muestran que el problema no pasa únicamente por tener o no trabajo, sino también por las condiciones de contratación. Salir del empleo registrado puede traducirse en una pérdida considerable de poder adquisitivo, mientras que ingresar a la formalidad aparece asociado a una fuerte recuperación de los ingresos reales.

Lo más visto