¿Pudo haber sido Macarrón el autor material del crimen de Nora?

Informe a fondo de En Redacción
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Quizá la novena semana del juicio por el asesinato de Nora Dalmasso, ocurrido en su casa de Río Cuarto, el 25 de noviembre de 2006, haya sido una de las más intensas y dramáticas. Al contrapunto entre los forenses sobre si Nora Dalmasso tuvo sexo consentido o no antes de morir, se sumaron las diferencias planteadas por uno de los bioquímicos respecto a si había o no semen en la escena del crimen y, a partir de ello, sobre la presencia de ADN del viudo Marcelo Macarrón en el lugar. Como si fuera poco, hasta el fiscal Julio Rivero, que lleva adelante la querella contra Macarrón, tuvo su día de furia cuando se borró del grupo de Whatsapp de los fiscales de toda la provincia porque, dijo, lo dejaron solo.

La realidad es que los hechos no valen por sí mismos. Adquieren entidad por su contexto. Dicho de otra forma: cada hecho interactúa en el marco de un momento o una época y con otros actores. El asesinato de Nora Dalmasso no es sólo eso, es la escena del crimen, es el antes y el después de los que la rodeaban, y es dónde y cuándo sucedió y quiénes son los actores principales y de reparto de la historia.

El fiscal Rivero, que supo decir en el comienzo del juicio que se sentía Alianza de Coronel de Moldes frente a Independiente (por el abogado Marcelo Brito), que jugaron un partido por la Copa Argentina hace algunos años, hizo sentir su soledad política y personal con un insulto como el que lanzó para irse del grupo de fiscales cordobeses.

La soledad y el silencio de sus pares y de la institución, que padece Rivero, no son más que una consecuencia de los intereses que están en juego en este juicio. Brito es un abogado no solo difícil de contratar por el valor de sus honoraros, sino que es un abogado del poder. Allí es donde reside el problema de Rivero, que gesticula, pero sólo lanza humo con sus palabras, por lo tanto no se puede saber aún cuál es el alcance real de su reclamo. Por lo pronto, su “acting” no parece haber sido un mensaje para que le hagan “mimos”.

 El fiscal Julio Rivero, encargado de la querella en el juicio por el crimen de Nora Dalmasso. (Foto: Laura Lescano / Télam).
Mientras que el debate de los forenses, la otra polémica de la semana, recrea las dos pistas centrales sobre lo que pudo haber sucedido en la habitación de Valentina Macarrón donde mataron a Nora: el asesino fue un conocido (la teoría del sexo consentido de Mario Subirachs, Guillermo Mazuchelli y Mario Vignolo) o un sicario que sexualizó la escena para que parezca un conocido (que planteó el fiscal de instrucción Luis Pizarro y se asienta en el informe del forense Ricardo Caciaguerra).

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A ello, debe sumarse el debate alrededor de si hubo semen o no y si el ADN de Marcelo Macarrón está presente en la escena del asesinato como para convertirlo en autor material o no. Cabe recordar que el viudo está acusado de instigar el asesinato. En este tema, la controversia se produce a partir de los dichos del bioquímico Daniel Zabala, que fue el encargado de tomar las muestras y analizarlas en un primer momento. Él aseguró que había semen en las muestras que obtuvo. Del otro lado, se encuentran los estudios posteriores a los que dio mayor entidad el fiscal Pizarro.

¿Qué dice la requisitoria sobre estas cuestiones? Entre las páginas 163 y 169, con el sub-título “Semen y genética”, Pizarro afirma que no hubo semen y que Macarrón no estuvo esa madrugada en Río Cuarto.

Dice que “que analizado en totalidad los informes químicos y genéticos llevados a cabo en la causa, se entiende:  1) Que no hubo hallazgo de semen en ninguna de las evidencias recolectadas, y analizadas. 2) Que el perfil genético masculino (de Marcelo Macarrón) hallado en algunas de las evidencias, resultaron luego de pruebas o técnicas más específicas, de alta sensibilidad, y lo fue en escasa cantidad, o bajo número de copias. 3) Que luego, de sometidas las evidencias a pruebas de mayor sensibilidad, y hallado Adn masculino en algunas de ellas, se advirtió y aclaró el problema de contaminación que traían aparejadas este tipo de pruebas -de mayor sensibilidad-. 4) Finalmente, se acreditó –con la prueba del lavado de prendas en lavarropas- que la contaminación es posible por transferencia.”

 El imputado Marcelo Macarrón junto a los tres abogados que lo asisten. (Foto: Laura Lescano / Télam).
El fiscal le dio preeminencia al informe la Sección de Química Legal de Policía Judicial, a cargo de Néstor Gutiérrez por sobre el del bioquímico Zabala, “por cuanto utilizó una prueba más específica para la detección de semen”.

Detalla luego que Gutiérrez “concluyó que no se determinó presencia de semen. De acuerdo el procedimiento utilizado explicado tanto en el informe como en la declaración testimonial (…) por observación microscópica NO se observaron espermatozoides y sometida las evidencias a la prueba de Antígeno Prostático Específico (PSA) para la determinación de semen, la misma dio resultado Negativo”.

Al referirse a la presencia en el lugar del hecho de Marcelo Macarrón, a partir de evidencia de ADN, razón por la que el fiscal Daniel Miralles llegó a imputarlo como autor material, Pizarro cita el informe del FBI para descartarlo y sostener su acusación.

Relata que “el informe del FBI (…) ratifica lo realizado por el Ceprocor en cuanto el hallazgo sólo en algunas de las evidencia de ADN masculino”.

Sigue diciendo que el FBI “explica que sometió las evidencias a cotejo con las 29 personas de sexo masculino que ingresaron al lugar del hecho, despejando que sea el resultado de alguno de ellas, e informando que algunas de las muestras remitidas no es posible excluir que sean de Marcelo Macarrón”.

Pizarro apunta más adelante: “No obstante (el FBI) efectúa la siguiente aclaración, que por resultar trascendente estimamos conveniente trascribirla de manera textual: “Luego de revisar en detalle los datos y las circunstancias del caso, el que suscribe es de la opinión que no sería prudente y podría ser involuntariamente perjudicial para la justicia extraer conclusiones definitivas sobre los posibles donantes de las muestras biológicas examinadas. La principal razón de esto es la presencia de obvias mezclas de Adn que se encuentran en la evidencia. No es posible deducir si los componentes de Adn de dichas muestras fueron el resultado de depósitos contemporáneos al crimen, si fueron depositadas con anterioridad al crimen, si fueron el resultado de contaminación de la escena del crimen o si resultaron de actividades posteriores a la recolección (…)”.

Afirma a continuación que “el Informe del Ceprocor en relación a la posibilidad de transferencia de ADN en prendas, sometió (las mismas) a prueba de lavado, y se concluyó: Cuando estuvo en contacto con dos sujetos se observó una mezcla de perfiles correspondientes a ambos sujetos, variando la proporción de los mismos (mayoritario y minoritario), Cuando la tela estuvo en contacto con tres sujetos se recuperó la mezcla completa de los dos primero sujetos e incompleto el perfil del tercer sujeto. Es factible concluir que se transfiere material biológico a las telas por el uso de las mismas”.

Finalmente, Pizarro descartó que el viudo hubiera sido el autor material del crimen. Y expresa: “En consecuencia, a partir de lo reseñado, era altamente posible la presencia de ADN de Marcelo Macarrón en las muestras analizadas, no representando ello un indicio de su presencia respecto la ejecución material del homicidio”.

 Nora Dalmasso.
>> LA IMPUTACIÓN
En este caso, el único imputado es Macarrón, que está acusado de instigar el asesinato de quien fuera su esposa. Lo acusa del delito de “homicidio calificado por el vínculo, por alevosía, y por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal”, que contempla prisión perpetua.

Según el requerimiento fiscal de elevación a juicio, en fecha que no se puede establecer con exactitud, presumiblemente unos meses antes del 25 de noviembre de 2006, Marcelo Macarrón “en acuerdo delictivo con personas aún no identificadas por la instrucción, instigó el crimen”.

Para el fiscal Pizarro, el móvil fue económico, porque Dalmasso y Macarrón atravesaban una crisis conyugal y Nora habría querido divorciarse. En ese marco, el hombre no habría querido dividir los bienes conyugales. Está acusado de contratar un sicario, de facilitarle el acceso a la vivienda y de planear una simulación sexual para justificar el hecho.

Pérez Darío Eduardo

Técnico Superior en Periodismo, Comunicación Institucional y Medios. Director de FM Romántica 90.7

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