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Nada cambió a 10 años de la denuncia de arsénico en el agua de San Francisco

Análisis de agua en San Francisco mostraron la alta presencia del peligroso arsénico A 10 años de nuestra denuncia, nada cambió.

VIDA SALUDABLE 25 de febrero de 2021 Pérez Darío Eduardo Pérez Darío Eduardo
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El cuidado del ambiente y un saneamiento profundo de la ciudad en la que vivimos parece ubicar uno de los últimos lugares en la agenda política. La contaminación es un problema de gran magnitud y compete a todos los sectores sociales, pues un veneno silencioso está atacándonos sin que podamos defendernos. El alto nivel de arsénico en el agua que consumimos a diario en  San Francisco  puede ser una de las causas de los problemas de salud que a usted lo aquejan  y  no  conoce  el origen. A 10  AÑOS  DE  LA  DENUNCIA  DE  FMR90.7  SOBRE  EL AGUA  QUE  CONSUMIMOS, NADA  HA  CAMBIADO.

En San Francisco continúa en vigencia la norma provincial que establece que el nivel de arsénico en el agua no debe superar los 0,05 miligramos por litro. Sin embargo la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido como límite el de 0,01. En la ciudad los niveles sobrepasan considerablemente lo aconsejable por ambos entes.
El arsénico es un contaminante natural, cancerígeno para el hombre y se acumula en el organismo por la ingesta crónica. Este metal pesado puede ocasionar enfermedades en la piel, gastrointestinales, depresiones, puede lesionar además el sistema nervioso central provocando inclusive la muerte. No podemos verlo, olerlo ni gustarlo, desconocemos su existencia, aun así, sigilosamente comienza a invadir nuestro organismo.


Sanfrancisqueños contaminados
Existen tres casos en nuestra ciudad de niños con problemas de salud, ocasionados en parte por la ingesta de agua con elevados niveles de arsénico. También existe un caso de una mujer mayor, de 35 años de edad oriunda de Morteros. Los resultados de los análisis realizados, para detectar la presencia de arsénico en el organismo de las cuatro personas, tienen una particularidad, todas superan los niveles normales.
Ivana es una madre sanfrancisqueña que hace más de tres años viene investigando la causa de los problemas de conducta que tiene su hijo. Cuando el pequeño cumplió dos años le diagnosticaron hiperactividad, a los tres comenzó a hacer musicoterapia y a los cuatro años cuando intentaron mandarlo al jardín de infantes, se complicó la situación. Inmediatamente lo llevaron a un neurólogo infantil, allí el especialista lo medicó con una droga estimulante, muy utilizada para estos casos.
La mujer es profesora de química, tal vez eso, más  un poco de desconfianza, sumado al instinto de madre protectora lo que le hizo optar por no darle el medicamento y comenzar a buscar la raíz del problema por medio de la medicina biológica. El remedio contiene una droga que produce adicción, similar a la cocaína y los efectos nocivos se detectan en el crecimiento del niño.
Los médicos biológicos sostienen y el Ministerio de Salud de la Nación lo ratifica, que los ambientes insalubres, contaminados o en riesgo afectan la conducta de los niños. Estudios recientes muestran que cuanto mayor es la contaminación de una población, más elevados son los índices de abandono, repitencia y sobreedad en las escuelas. Estar en riesgo ambiental significa tener un alto índice de vulnerabilidad social y, además, carecer de saneamiento básico o sufrir la contaminación industrial o agropecuaria.
En  2010, Ivana envió a Kansas en Estados Unidos una muestra de cabello de su hijo para analizar. El estudio se llama metales pesados en pelo y establece a través de una mínima cantidad del mismo determinadas concentraciones de algunos elementos minerales, como por ejemplo, el cadmio, mercurio, plomo y arsénico,  que son tóxicas y se encuentran fuertemente relacionadas con ciertos desordenes patológicos. Los niveles en el cabello de dichos elementos minerales son más indicativos de los depósitos en el organismo que los niveles de estos en sangre u orina, según el mismo laboratorio de Kansas lo indica.
Cuando Ivana recibe los resultados, coincidentemente con lo que ella sospechaba, el nivel de arsénico es extremadamente superior al aceptable o normal. “Hay que tener en cuenta que en esta zona el arsénico se respira, esta cuenca se originó con los restos de minerales que venían del sur, por acción de los vientos, por eso el arsénico esta en todos lados. Es uno de los factores”, explica la mujer.


 
La madre confiesa: “Desde agosto del año pasado(2010) sé de todo esto, es un tema muy delicado”. Y cuenta porqué nunca antes se atrevió a relatar lo acontecido. “Todos te van a decir que estamos chiflados, en la provincia, en la Municipalidad. Pero estamos enfermos y los análisis están hechos”, argumenta Ivana. Aunque el tema de la contaminación es amplio, lo cierto es que los análisis se hicieron, los resultados son reales y los niños son sanfrancisqueños.


 
Largo y costoso tratamiento
El proceso para sacar metales del organismo es largo y costoso; en primer lugar se debe realizar una dieta especial con un suplemento alimentario que venden en Estados Unidos y luego se comienza la quelación, un tratamiento de varias aplicaciones para evitar la toxicidad de los metales pesados en el cuerpo del paciente.
Además es sumamente necesario un equipo de filtro de agua especial, que libere al agua de red de todo tipo de metales, para que sea totalmente potable. Se denomina filtro de osmosis inversa y tiene un costo muy elevado. Los filtros comunes, que venden acá y que son fáciles de adquirir, son de carbón activado y no llegan a filtrar metales, sólo virus y bacterias. Por lo cual seguimos ingiriendo arsénico y otras sustancias dañinas.
“Es importante que esto lo conozca mucha gente, porque muchos tienen depresión, dolor de cabeza, colon irritable, cáncer, millones de problemas y no saben dónde está la causa. Por eso, de mi parte me parecía egoísta saberlo y no decirlo. Los metales pesados pueden ocasionarte muchos trastornos crónicos”, sostiene Ivana.
La contaminación está en todos lados, el ambiente está en peligro y junto con él nuestra salud.  Este tipo de toxicidad de la que hablamos es más grave de lo que imaginamos, pues llega directamente hasta nuestra casa en forma silenciosa, se acumula en nuestro organismo y con la ingesta diaria por un tiempo prolongado puede provocarnos enfermedades crónicas y fuertes daños. Es el momento indicado para actuar, controlar el estado del agua, el más esencial de los servicios, a cualquier costo, antes de que el arsénico gobierne la vida de nuestra población

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