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FANNY, la guerrera sanfrancisqueña homenajeada en todo el mundo y desconocida en su ciudad hasta por las mujeres

En España luchó contra el dictador Franco, estuvo en Cuba con Fidel y el Che, Una de las grandes feministas de la historia desconocida entre nosotros. En San Francisco ni se acuerdan de ella.

LOCALES 06 de marzo de 2020 Pérez Darío Eduardo Pérez Darío Eduardo
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Luchando en la guerra civil española

Fanny Jabcovsky (Edelman era el apellido de casada) es sin lugar a dudas la sanfrancisqueña que más influyó en el mundo , pero es desconocida en nuestra ciudad.  Viajó  a España para luchar contra el genocida Francisco Franco, siguió los pasos de el Che en  África  y en Cuba era habitué de Fidel Castro.  Falleció en 2011, a los 101 años en Buenos Aires, rodedada  de sus hijos y nietos. Nos asomamos a su vida con  un artículo de El País de España:

Fanny Jabcovsky (Edelman era el apellido de casada) había nacido en  San Francisco ,Córdoba (Argentina) en 1911. Su padre, rumano, y su madre, rusa, habían huido de los pogromos zaristas. A los 10 años , luego de terminar la escuela primaria , su papá perdió el trabajo de telegrafista  y  la familia se mudó a  Villa General Begrano  y luego   a Buenos Aires. Era profesora de música y trabajaba en un taller textil cuando, de la mano de su entonces novio y futuro marido, el periodista Eduardo Edelman, se afilió con 23 años al PC. Era 1934 y en Argentina imperaba el fraude electoral que mantenía a los conservadores en el poder. La joven se enroló dentro de Socorro Rojo, organización comunista internacional de solidaridad con los presos políticos. Eran tiempos de la Revolución de Asturias.

En 1937, los Edelman se marcharon a Valencia para sumarse a las Brigadas Internacionales: él escribía para el periódico Nueva España y ella siguió participando en el Socorro Rojo. Fanny dirigió, por ejemplo, la campaña de invierno de 1937 para reunir abrigos, alimentos y medicamentos para los combatientes, promovida por Antonio Machado. Allí se relacionó con Rafael Alberti, Miguel Hernández y Dolores Ibárruri, Pasionaria. En 1939, antes de la derrota de la República, los Edelman regresaron a Argentina. Desde entonces, Fanny no dejó de defender las causas internacionales del comunismo y el feminismo.

Viajó por todo el mundo para apoyar la revolución socialista: desde Cuba, Nicaragua y Chile hasta Angola, Congo y Vietnam. Fue secretaria general de la Federación Internacional Democrática de Mujeres e impulsó la creación del día internacional de la mujer y la instalación de las cuestiones de género en la agenda de la ONU.

Pese al apoyo inicial que el PC argentino dio a la última dictadura de Argentina (1976-1983), varios de sus militantes desaparecieron y Fanny se encargó de llevar ante la ONU más de 200 testimonios de familiares de víctimas. Vivió 100 años , falleció en Buenos Aires en 2011.

Su recuerdo de San Francisco en un reportaje de Página 12.

El pelo blanco prolijamente estirado y recogido en dos trenzas sobre la nuca. La camisa impecable, la pollera austera, es fácil adivinar en su porte a la niña que de la mano de sus padres, llegados uno de Moldavia y la otra de Odessa, entró al cine en una salida de domingo para ver una película recién estrenada: El acorazado Potemkin. “Aquella carrera desesperada hacia la muerte, escaleras abajo, en el puerto de Odessa, estoy segura de que tuvo que ver con mi elección política”, cuenta en su biografia editada recientemente por Ediciones Dirple: Banderas, pasiones, camaradas. No le importa saber si sus recuerdos se ordenaron así después de toda una vida dedicada a la militancia, sabe que todos están teñidos de rojo. Dice que tuvo una infancia feliz, como la “que se vive en cualquier hogar proletario”, quejugaba con sus hermanos menores, que su madre no le hizo sentir las carencias económicas, pero lo que de verdad quedó impreso en su memoria de aquellos años del principio del siglo pasado fue la huelga ferroviaria de 1917, contra el artículo 11 de la ley de Jubilaciones, que obligaba a renunciar al derecho a huelga para adquirir ese beneficio. Aquello sucedió en San Francisco, Córdoba, cuando ella tenía seis años. A los diez ya vivía en Buenos Aires, cerca del Abasto. “Me impresionaba enormemente ver el trabajo duro de la carga y descarga de las reses que manchaban de sangre la ropa de los trabajadores, el esfuerzo que ponía en tensión su cuerpo. Los hombres, mujeres y niños hurgando en los desperdicios. Ese espectáculo cotidiano me rebelaba, aunque no podía comprender las causas que lo provocaban.” Las entendió más tarde, dice, estudiando la teoría marxista a la que siempre alude, la que “dio sentido a mi vida”

Honores Recibidos
Orden Ana Betancourt, noviembre de 1974, por la Federación de Mujeres Cubanas.6​
Personalidad Destacada de los Derechos Humanos, 3 de noviembre de 2009, por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.7​
Sello Conmemorativo Aniversario 50 de la Federación de Mujeres Cubanas, 28 de febrero de 2011.8​
 Orden José Martí (2011), entregada por la República de Cuba.9​

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