El pitbull que dejó grave a una jubilada ya había atacado a otra vecina: el desesperado pedido

Noemí fue mordida por el mismo animal y mostró las marcas que todavía conserva. “Me volvió todo a la mente”, dijo tras el caso registrado este martes en Villa Allende. El reclamo de los vecinos.
CÓRDOBA30/09/2026

PERRO

El brutal ataque de un perro raza pitbull a una mujer de 82 años en el barrio Lomas Sur de la localidad de Villa Allende encendió nuevamente la alarma y la indignación de los vecinos de la zona. El animal, que ya contaba con un extenso historial de episodios violentos y múltiples denuncias policiales en su contra, agredió ferozmente a la jubilada en la vía pública, causándole heridas de gravedad y fracturas expuestas. Tras ser atendida de urgencia en el hospital de Unquillo, la víctima debió ser derivada a un nosocomio de Jesús María, donde permanece internada en estado delicado.

Durante la agresión, la desesperación de los frentistas quedó al descubierto en los testimonios de quienes presenciaron el hecho. Vecinos del sector acudieron al lugar al escuchar los gritos de auxilio e intentaron de todas las formas posibles retirar al can. Según relataron los testigos, al tirar del animal para liberarla, el perro arrastraba a la anciana por el suelo sin soltarla. Ante la imposibilidad de frenar la embestida y con la vida de la mujer en inminente riesgo, los habitantes de la cuadra debieron intervenir de manera drástica utilizando un arma blanca para ultimar al perro y lograr que cesara el ataque.

Este trágico suceso expuso una problemática sistémica que los habitantes de Lomas Sur venían advirtiendo desde hacía años. El mismo pitbull había protagonizado un episodio similar en 2024, cuando atacó a otra vecina identificada como Noemí, dejándole secuelas físicas permanentes en los brazos. Pese a las presentaciones judiciales de aquel entonces, el animal permaneció apenas una semana fuera del barrio antes de ser restituido formalmente a sus propietarios por disposición de la Justicia, volviendo a merodear por las viviendas del sector e involucrándose en otros hechos de riesgo, entre ellos un intento de agresión a un bebé.

La inacción institucional y el temor constante alteraron de forma drástica la cotidianeidad de las familias del barrio. Otras frentistas manifestaron haber tenido que abandonar sus viviendas e irse a alquilar a otros sectores para proteger la integridad de sus hijos pequeños, quienes vivían encerrados por el peligro constante que representaba el animal suelto en las veredas. Pese a la acumulación de exposiciones y denuncias formales radicadas ante las autoridades por la peligrosidad del perro judicializado, no se adoptaron medidas preventivas efectivas, derivando en el desenlace que hoy mantiene a una adulta mayor peleando por su vida.

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