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Muerte de Xiomara: En Ceres hacía doce años que sabían que se estaban intoxicando con plomo

El periodista Miguel Peiretti descubre el encubrimiento político a los empresarios de la fábrica.

REGIONALES 20 de febrero de 2021 Pérez Darío Eduardo Pérez Darío Eduardo
xiomara
Xiomara falleció por la contaminación con plomo

La decisión política de defender la economía sobre la vida fue la principal causa que llevó a la muerte en la ciudad de Ceres de la niña de 2 años Xiomara Crespín intoxicada con plomo y otros tres niños presentaron cuadros similares, aunque no tan graves. Hace doce años que en  Ceres oficialismo y oposición, al igual que la ciudadanía conocen la existente de un estudio que determina que el agua tiene plomo.  Por  Miguel  Peiretti 

En lugar de tomar las decisiones que corresponden para resolver la problemática de contaminación que viene sufriendo la comunidad como consecuencia del plomo en agua, tierra y aire, quien  tuvo la tarea de corroborarlo a través de un estudio hace doce años, dice que la paso muy mal por decir lo que estaba ocurriendo a través de un informe que revelaba una alta carga de plomo en el aire, la tierra y el agua.

El análisis había sido encargado por la empresa Aceitera General Deheza en el año 2008 a Rubén Omar Garbellini con el propósito de controlar la calidad de agua utilizada para lavar la soja procesada. 

En ese estudio habían determinado que «había una contaminación importante en las napas subterráneas. Las muestras químicas revelaron, primero, la presencia de altas concentraciones de plomo en el agua. Posteriormente pudimos establecer que esa contaminación provenía de, por lo menos, tres fábricas de batería instaladas en el ejido urbano de Ceres» describe el ingeniero. «Una de los establecimientos investigados, tomando muestras de las adyacencias, era la fábrica abandonada en la que vivía Xiomara y su familia, Cerplac».

Garbellini describe al diario El Litoral que «lo que pudimos comprobar es que el excedente de plomo de esos talleres se encontraba en al agua, pero también en el suelo y en el aire. Los niveles detectados eran altísimos. No soy médico, pero la exposición al metal de Xiomara o de cualquier persona pudo darse por ingesta de agua, aspirado o por contacto con la superficie. Estamos hablando de un elemento químico que es tóxico, denso y acumulativo, que no desaparece de un día para otro y, menos aún, sino se lo trata».

Las consecuencias de la irresponsabilidad y complicidad, en el silencio y la negación, ante muertes prematuras en Ceres, ha roto la cerca con Xiomara, su envenenamiento mortal y el de otros pequeños que hoy luchan por su vida.

Cómplice contaminación
Xiomara Crespín, la niña de 2 años presentó un cuadro grave de salud y le diagnosticaron muerte cerebral. Fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños Orlando Alassia, donde finalmente falleció el 6 de enero. La justicia provincial inició una investigación y estudios practicados al cadáver arrojaron que la sangre de la víctima estaba severamente intoxicada con el mencionado metal. Luego, se supo que otros tres niños del mismo entorno familiar presentaron cuadros similares, aunque no tan graves e inmediatamente fueron derivados al mencionado centro público de salud especializado en menores de edad que hay en la capital provincial.

El fiscal intenta determinar, entre otras cosas, si las autoridades de la firma que es propietaria cometió delitos previstos en la ley de residuos peligrosos.

Pobreza y vulnerabilidad
Las autoridades de esa ciudad santafesina no solo que miraron hacia otro lado cuando hace doce años atrás apareció el informe que certificaba la realidad, sino que tampoco se ocuparon de preservar la vida de las personas. Como tampoco lo hizo en aquel momento la oposición hoy en el gobierno.

La abuela de los niños dijo que ocupó el predio de la ex fábrica Nesaglio porque nadie quiso alquilarle una vivienda por su condición humilde. «Sabíamos que existía peligro, pero necesitábamos un techo», confesó tras sostener que nunca tuvo soluciones del Estado municipal.

Norma, la abuela de los niños de 1 y 3 años, intoxicados con plomo en la ciudad de Ceres, contó que trataron de conseguir para alquilar pero «como no teníamos garantías y al ser pobres no conseguíamos que nos alquilen», explicó la mujer y aclaró que hicieron pública la situación, en agosto del año pasado, ante las autoridades municipales pero no encontraron soluciones.

En medio de ese contexto, la mujer vio que el edificio de la ex fábrica estaba abandonado, por lo que ingresó al lugar y evaluó asentarse allí. «Sabíamos que existía peligro pero necesitaba un techo para albergar a mi familia», contó Norma y a su vez agregó que con los pocos pesos que había ahorrado realizó una serie de refacciones en el predio. Desde pintar las paredes y colocar unos caños hasta gestionar el suministro eléctrico.

Tras tomar estado público el caso y luego de registrarse la muerte de la niña, una delegación de la Secretaría de la Niñez de Santa Fe se hizo presente en el predio para evaluar la situación en la que vive Norma y el resto de su familia. Tal encuentro fue con el objetivo de encontrarle una solución al problema habitacional. 

Tuvo que morir una niña
En el municipio conocían la situación, así lo determina el informe presentado al juez por la Lic. Dianela Bertorello, coordinadora de Medio Ambiente del municipio ceresino, informó en el lugar «existen algunos restos de materiales e insumos utilizados en la fábrica que podrían eventualmente producir, sumado a otros factores, inconvenientes en la salud de los residentes».

Bertorello también refirió que «en su oportunidad se advirtió la existencia en la parte de atrás, de agujeros tipo pozos que contienen líquido en su interior que parecía que eran restos de combustible, como así también se advirtió allí la presencia de restos de batería. También en el fondo hay una piecita que contiene en el suelo una capa con resto de algo que a simple vista no es posible saber de qué se trataría, ya que hace muchos años que el lugar se encuentra abandonado. Según su apreciación estarían contaminados tanto el suelo como el agua, ello debido a la misma corrosión climática que va absorbiendo los componentes, razón por la que se solicitó la realización de un estudio sobre el suelo y el agua para corroborar la existencia de plomo allí. Por último, agrega que dicho lugar no es habitable, y menos aún para niños, que tiene paredes y techos derrumbados».

Intoxicación con plomo
El fiscal Onel citó en su resolución al sitio web Mayo Clinic: «La intoxicación por plomo ocurre cuando el plomo se acumula en el organismo, a menudo, durante meses o años. Incluso las cantidades pequeñas de plomo pueden provocar problemas de salud graves. Los niños menores de 6 años son especialmente vulnerables a la intoxicación por plomo, que puede afectar gravemente el desarrollo físico y mental. En niveles muy altos, la intoxicación por plomo puede ser mortal… Los signos y síntomas del envenenamiento por plomo en los niños incluyen los siguientes: retraso en el desarrollo, dificultades de aprendizaje, irritabilidad, pérdida del apetito, pérdida de peso, pereza y fatiga, dolor abdominal, vómitos, estreñimiento, pérdida auditiva, convulsiones»

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