Paolo Zambelli (39) sólo estuvo algunas pocas horas detenido por el crimen del policía Luis Alejandro Azábal (56). Fue liberado por el fiscal Víctor Chiapero. Zambelli, gerente de una empresa tecnológica disparó desde la parte superior de su casa una pistola Glock 9mm cuando los policías ingresaban a la propiedad, convocados por una alerta de robo que llegó al 911 en la noche del jueves, en el barrio de Villa Belgrano, en el noroeste de Córdoba Capital. El balazo ingresó por una zona libre de protección del chaleco antibalas y habría impactado en una arteria, produciendo la muerte del policía pocos minutos más tarde. Los dos delincuentes que habrían participado del robo, huyeron y hasta el momento no fueron detenidos.

Para liberarlo, Chiapero cambió la caratula inicial del caso de homicidio agravado y tenencia ilegal de arma de guerra, por la de exceso en legítima defensa, una figura más atenuada. Zambelli, que era un tirador deportivo, tenía tres armas, dos pistolas y una escopeta, y ahora se investiga si las mismas estaban en regla. La controversia principal gira sobre si Azábal dio voz de alto al ingresar a la propiedad o no. Según la defensa de Zambelli no lo hizo, pero según Franco Kopp, amigo de la víctima, en declaraciones a Canal 12, el policía sí dio la voz de alto. El fiscal, al morigerar la acusación y más allá de que continúa la investigación, por el momento privilegió el punto de vista del gerente.
En tanto, en la tarde del viernes, el abogado Juan Martín Juárez Villanueva denunció a través de Cadena3 que Zambelli no es el propietario de la vivienda donde ocurrió el crimen, sino que residía allí de manera irregular. Según explicó el abogado, la propiedad pertenece a la familia Mochi y habría sido ocupada de manera irregular por un exempleado. “Zambelli no es el dueño de esa casa. Está de prestado por una persona que la usurpó, que es José Luis Ramos”, afirmó. “Ramos la había comprado como apoderado del señor Mochi, pero luego defraudó a la empresa y se metió en la casa para presionar”, sostuvo el abogado. La situación había sido denunciada ante la Justicia en 2023 y se había pedido el desalojo del ocupante y de cualquier tercero que viviera en el lugar.
Lo llamativo es que este segundo expediente judicial conexo, en el que se denuncia una conducta al margen de la ley, no habría estado presente en el tratamiento de la causa del asesinato del policía.
Por su parte, el gobierno decretó tres días de duelo por el asesinato del policía. Para el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, Azábal “hizo todo bien, llegó al lugar con rapidez e ingresó al ver que podía existir una situación en flagrancia y peligro para un ciudadano”.
Dijo que este hecho demuestra la necesidad de desarmar a la sociedad civil: “Es muy diferente practicar tiro deportivo que enfrentar una situación de estrés y tener la templanza y el criterio, no para saber disparar, sino para saber cuándo no hacerlo”.
QUÉ SE SABE
-En la noche del jueves, al menos dos delincuentes habrían ingresado a la propiedad que ocupaban Zambelli y su mujer, los habrían amenazado con un cuchillo y los habrían maniatado. Todavía no se confirmó si les habrían robado dinero o algún objeto de valor. En ese marco, vecinos alertaron al 911 de la Policía de movimientos sospechosos y de un posible robo en la casa ubicada en Nepper al 4900.
-Se cree que los delincuentes, al escuchar los ruidos de los policías en la parte delantera de la vivienda huyeron por el patio, subieron a un techo y escaparon por la esquina de la misma calle. Por el momento, no hay datos de que pudiera haber sido un intento de robo planificado o con volumen organizativo, ya que habrían huido a pie. Al cierre de este artículo todavía no habían sido apresados.
-Zambelli se habría liberado de las ataduras y corrió al primer piso de la casa a buscar un arma. Cuando Azábal saltó la verja para tratar de ingresar a la vivienda, le disparó desde la parte superior de la casa, esto es, de arriba hacia abajo, hiriéndolo de gravedad. El fiscal consideró creíble la versión de Zambelli, que consideró que los delincuentes volvían al lugar y que por eso le tiró al uniformado, confundiéndolo con los ladrones. En ese sentido, se puede inferir que el funcionario judicial privilegió la declaración de que no escuchó la voz de alto de Azábal.
LOS PUNTOS EN DEBATE DEL CASO
Sin duda, la tenencia de las armas, todas poderosas, y la afición al tiro deportivo por parte de Zambelli, aparecen como factores claves para que pudiera producirse este desenlace.
Todavía faltan los informes periciales sobre lo ocurrido en la vivienda de la calle Nepper, pero el segundo elemento que surge de la dinámica del hecho, es que la bala habría ingresado por un espacio libre de protección del chaleco antibalas que portan los efectivos policiales. Definir la posición del tirador y la trayectoria que siguió el proyectil serán centrales para concluir si se trató de una circunstancia fortuita o de un acto calculado pese a la confusión.
El tercer componente del cuadro, es que el agresor -por acción o casualidad- se encontraba en la parte superior de la vivienda, lo que le permitía tener mejor perspectiva de lo que sucedía y actuar con ventaja respecto de un eventual regreso de los supuestos delincuentes. Tomando en cuenta ese escenario, una fuente policial señaló a ENREDACCIÓN que otra duda del caso es por qué Zambelli no escuchó la voz de alto que habría dado Azábal, ni vio que se trataba de un policía. Determinar qué sucedió en ese momento será otra determinante para el curso de la investigación.














