Dramático relato de familiares de trabajadores de Lácteos Verónica: "Abandonados a nuestra suerte y sin respuestas"

El deterioro, aseguran, no es solo financiero. “Hay hombres con presión alta, con problemas de salud por el estrés". Asegurando que algunas familias ya no tienen para comprar mercadería.

REGIONALES15/02/2026
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La crisis que atraviesa le empresa láctea Verónica no solo golpea a los trabajadores. Detrás de cada operario que espera sin tareas en la planta, hay una familia que sostiene como puede la angustia, la incertidumbre y el miedo al mañana.

Este viernes por la mañana, mientras se desarrollaba la movilización en la planta de Lehmann, esposas, madres e hijos de empleados hablaron con RAFAELA NOTICIAS. Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, describieron una situación que ya no es solo económica: es emocional y de salud.

 “Soy familiar de un empleado que trabaja acá hace 32 años. La angustia está a flor de piel. Lo único que pedimos es que la familia Espiñeira (dueña de la empresa) se acerque y dé una explicación. ¿Por qué vaciaron la fábrica? ¿Por qué no están pagando los sueldos?”, expresó una mujer visiblemente conmovida.

La planta de Lehmann emplea a unos 120 trabajadores y forma parte de un entramado mayor que involucra a cerca de 700 familias en las distintas sedes de la empresa. El impacto en la economía local es inmediato. “Esto es una rueda: si nosotros no cobramos, el almacenero no vende. Y así se cae todo el pueblo”, resumió otra de las familiares.

Muchas de las historias se repiten. Más de 30 años de antigüedad. Generaciones enteras ligadas a la fábrica. “Acá trabajó mi marido, acá se jubiló. Ahora mi hijo sigue. Es una lástima lo que está pasando”, dijo una madre. 

 El deterioro, aseguran, no es solo financiero. “Hay hombres con presión alta, con problemas de salud por el estrés. Vienen 8 o 9 horas, están listos para trabajar, pero no entra leche. De un día para el otro se cortó todo”, relataron.

Uno de los testimonios más crudos describió el día a día: familias con hijos en edad escolar o universitaria, créditos que vencer, cuentas acumuladas y heladeras cada vez más vacías. “Hay gente que no tiene para comprar mercadería. No pedimos otra cosa que trabajo”, afirmaron.

Según señalaron, la falta de respuestas concretas lleva ya meses, profundizando un desgaste que atraviesa a toda la comunidad. En Lehmann, donde la planta es una de las principales fuentes laborales, el silencio empresarial se vive como abandono.

Mientras tanto, los trabajadores siguen presentándose en sus turnos, esperando que vuelva a ingresar materia prima y que la producción —que en otros tiempos superaba los 600 mil litros diarios en la planta— se reactive.

Pero hoy no entra “ni un litro”. Y en cada casa, la pregunta es la misma: cuánto más se puede resistir.

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