
De Chipión a Luxardo ; la adicción al dinero y sus mortales consecuencias
Pérez Darío Eduardo
La desesperación por tener cada vez más dinero enloquece a muchos más de lo que se puede suponer y en la región de San Francisco parece no tener límites ó si lo tiene es la muerte. Desde el veterinario Colomé Vietti que contrató a dos " sicarios" para matar a su hermano y quedarse con la herencia, pasando por angurrienta Mutual de Altos de Chipión y sus angurrientos depositantes, hasta el asesinato del prestamista Daniel Casermeiro ; todos adictos al dinero. La Nación publicó una investigación sobre la relación de la avaricia con la comida y el patrón social.
Los psicólogos Stephen Lea, de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y Paul Webley, de la Universidad de Londres, creen que hay otra explicación para las actitudes obsesivas hacia el dinero: que actúa sobre nuestra mente como una droga adictiva, que le da el poder de llevarnos al juego compulsivo, al trabajo obsesivo y a la adicción a las compras. "Es una posibilidad interesante que éstas sean manifestaciones de una adicción más general al dinero", opina Lea.
Lea y Webley proponen que el dinero, como la nicotina o la cocaína, puede activar los centros de placer del cerebro. Por supuesto, el dinero no entra físicamente en el cerebro, pero puede funcionar de manera similar a la de un texto pornográfico, que puede excitar no por estímulos bioquímicos o psicológicos, sino actuando a través de la mente y las emociones.
Esto se ve en otro extraño descubrimiento. En un intento de darle una explicación evolutiva a nuestro comportamiento frente al dinero, Barbara Briers, de la escuela de negocios HEC, en París, y sus colegas decidieron estudiar si nuestro apetito por la plata se relacionaba directamente con el de la comida.
Hicieron tres descubrimientos: primero, que los voluntarios hambrientos eran menos dados a donar a la caridad que los que estaban saciados; segundo, que los que tenían grandes deseos de dinero fueron los que comieron más dulces; y tercero, que las personas daban menos dinero en un juego cuando estaban en una habitación con olores deliciosos, que cuando estaban en otra que olía de manera normal. Briers interpreta que esto indica que nuestro cerebro procesa las ideas sobre el dinero con los mismos mecanismos utilizados para pensar acerca de la comida, lo que causa que, en nuestra mente, los dos sean sinónimos.
Todavía falta entender porqué algunas personas se enloquecen a causa del dinero, mientras que otros no le dan mayor importancia. Los que lo persiguen hasta excluir todo lo demás no son necesariamente adictos. Algunos pueden ser codiciosos, y otros necesitados, personas sedientas de status o que lo utilicen para compensar sus problemas sociales. Lo que está claro es que el dinero, supuestamente una desapasionada herramienta de intercambio, provoca grandes emociones y conflictos mentales. Ya es tiempo de que los modelos de los economistas tengan esto en cuenta.


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POLÍTICA - ECONOMIA07/04/2026

