Médicos y odontólogos del PAMI anunciaron un paro de cuatro días en todo el país

Los prestadores denuncian una reducción salarial del 50% aplicada en abril y remarcan que la obra social eroga apenas $2.700 por cápita médica y $374 por la atención odontológica de jubilados y pensionados.
EL PAIS13/10/2026

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La atención médica de miles de personas mayores se verá severamente resentida durante esta semana debido a una medida de fuerza de alcance nacional dispuesta por la Asociación de Profesionales de la Salud (APPAMIA). Médicos y odontólogos que brindan servicios a los afiliados del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) iniciaron este martes un paro de actividades por 96 horas, el cual se mantendrá hasta el próximo viernes en demanda de un reajuste urgente en los valores de sus honorarios profesionales.

La protesta profundiza el plan de lucha que la entidad venía desplegando, cuyo antecedente inmediato fue un paro de 72 horas llevado a cabo el pasado 30 de septiembre. El eje central del reclamo radica en los desfasados montos de las cápitas que la obra social asigna por cada afiliado asignado: actualmente, la institución eroga $2.700 en el caso de los médicos y apenas $374 para las prestaciones odontológicas. Frente a este esquema, los profesionales exigen un incremento que lleve dichos valores a $4.500 y $3.000 respectivamente.

A través de un comunicado oficial, desde APPAMIA explicaron el deterioro extremo de los ingresos del sector tras decisiones administrativas tomadas a comienzos de año. "Ante el reclamo que venimos llevando adelante desde abril, cuando se nos redujo el sueldo al 50%, solo hemos conseguido en 7 meses un aumento de 600 pesos en etapas. Los odontólogos, nada", remarcaron los representantes del gremio profesional para fundamentar la huelga.

Precarización del trabajo profesional y deterioro del sistema público para adultos mayores

La medida de fuerza deja al descubierto la grave crisis que atraviesa el sistema de cobertura médica para jubilados y pensionados, donde la desactualización de los aranceles estrangula el ejercicio laboral de los prestadores privados e institucionales. La pérdida del poder adquisitivo de los profesionales de la salud repercute de manera directa en la continuidad de las consultas, empujando a la baja la calidad prestacional y provocando demoras extremas en la asignación de turnos y tratamientos específicos.

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