
Encuesta de intenciones reproductivas en Argentina: no sólo es cuestión de querer

En nuestro país atravesamos una transformación demográfica marcada con una acelerada caída en la natalidad. La tasa global de fecundidad llegó a 1,2 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1, según una investigación nacional titulada Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad, que realizó el Fondo de la Población para las Naciones Unidas Argentina (UNFPA) este año.
El 62 % de los motivos por los que las personas tienen menos hijos que los deseados se debe a barreras económicas. Pero además inciden aspectos tales como las dificultades en tener empleo, estabilidad, vivienda propia y posibilidades de sostener las tareas de cuidado. También la dificultad de conciliar la crianza con el trabajo remunerado, la falta de tiempo y energía, la distribución de las tareas de cuidado y limitaciones en el acceso a la salud integral.
Según la investigación, existe una transformación de los proyectos de vida y una mayor diversidad de decisiones reproductivas, pero persisten barreras económicas, laborales, sanitarias y vinculadas con la distribución de los cuidados. Mientras que el 18 % de las mujeres menciona el reparto inequitativo en las tareas del hogar y de cuidado como motivo por el que tienen menos hijos, entre los varones es el 7 %. En este sentido, más del 60 % de las mujeres se reconoce como principal responsable en las tareas de crianza, limpieza y cuidado ante enfermedades.
En tanto los varones se adjudican un rol principal en actividades recreativas. “Mientras los varones tienden a percibir un reparto equitativo, las mujeres declaran concentrar la responsabilidad”, se reseña en el informe.
El estudio muestra que existe una combinación de decisiones autónomas y restricciones que condicionan la posibilidad de concretar los proyectos. No existe una explicación única, sino que es multicausal, aspecto que desplaza la interpretación según la cual la baja natalidad es consecuencia de la decisión voluntaria de tener menos hijos.
La baja natalidad, un fenómeno complejo y multicausal
La baja natalidad no significa que se haya dejado de desear tener hijos e hijas. El informe vincula este proceso con la menor fecundidad adolescente, la postergación de la maternidad hacia los 30-39 años y el aumento de personas y parejas que deciden no tener hijos o tener menos que generaciones anteriores. Se estudia no sólo cuántos nacimientos ocurren, sino indaga la distancia entre los deseos reproductivos y las posibilidades reales de concretarlos.
La muestra fue diseñada de acuerdo con parámetros poblacionales del Censo 2022 y ponderada por nivel educativo. En la encuesta, el 57 % de las personas de 18 a 45 años habría querido tener más hijos, 32% tiene la cantidad que desea y el 11% tuvo más de los que hubiera deseado.
Las principales barreras son la inseguridad económica, laboral y habitacional, las dificultades de cuidado y no encontrar una pareja adecuada; la brecha aparece de forma similar en todas las regiones del país.
Otro aspecto interesante aparece en las personas jóvenes. Siete de cada diez personas de 18 a 24 años todavía no tienen la cantidad de hijos que expresan desear, aspecto en donde incide que todavía están transitando etapas previas a la conformación de una familia.
El informe también registra el fenómeno inverso: el exceso reproductivo, es decir, haber tenido más descendencia de la planeada, es una situación que aparece con mayor frecuencia entre grupos de mayor edad y se vincula con desigualdades socioeducativas, especialmente entre quienes no completaron la educación secundaria.
El proyecto de familia
Otras facetas que se relevaron son las barreras para concretar el proyecto reproductivo. La maternidad y paternidad aparecen menos asociadas que otros aspectos a la idea de una vida plena. El poder decidir un proyecto de familia está vigente. Pero entre lo que se desea y es existe una brecha. Para una parte de las mujeres jóvenes, no tener hijos es un proyecto válido de vida: 2 de cada 10 no desean tenerlos. En este sentido, el conocimiento de los métodos anticonceptivos es alto, ya que alcanza al 92% de la población.
La principal conclusión es que la baja natalidad en Argentina, según UNFPD, debe analizarse como un fenómeno complejo y multicausal. “La cuestión central no es promover un determinado tamaño de familia ni inducir a las personas a tener más o menos hijos”, se subraya en la interpretación del informe. “El desafío consiste en que cada persona pueda decidir de manera informada y autónoma si quiere tener hijos, cuántos y en qué momento, y pueda concretar ese proyecto sin que las desigualdades estructurales funcionen como obstáculos”.


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