Día Mundial de la Meningitis: la vacunación sigue por debajo de las metas en bebés y adolescentes

Especialistas advirtieron sobre la necesidad de completar los esquemas del Calendario Nacional ante coberturas que no alcanzan el 95% deseado. Destacan que la vacunación rápida y la consulta médica temprana son fundamentales para evitar complicaciones y secuelas permanentes.
EL PAIS05/10/2026
z-vacunas-sarampion-1w

En el marco del Día Mundial de la Meningitis, profesionales de la salud insistieron en la importancia de revisar los esquemas de vacunación. Según datos del Ministerio de Salud, la cobertura contra el meningococo en lactantes comienza con un 89,9% en la primera dosis a los tres meses, retrocede al 85% a los cinco meses y cae al 76,9% en el refuerzo de los 15 meses. En la adolescencia la situación es más compleja: la dosis indicada a los 11 años solo alcanza de forma oportuna al 57,2% de la población, aunque asciende al 75,4% si se contabilizan las aplicaciones tardías.

Las metas sanitarias fijan un piso del 95% para garantizar la protección comunitaria. Los expertos recuerdan que el Calendario Nacional incluye dosis contra Haemophilus influenzae tipo b, neumococo y los serogrupos de meningococo A, C, Y y W, mientras que la vacuna contra el serogrupo B —responsable del 86,5% de los casos en menores de 15 años en los últimos tres años— solo está indicada formalmente para grupos de alto riesgo.

Síntomas de alerta y secuelas

La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. La variante bacteriana constituye la forma más grave de la enfermedad, con una evolución rápida que puede ser fatal en las primeras 24 horas tras la aparición de los síntomas. Las manifestaciones habituales incluyen fiebre alta, rigidez de nuca, cefalea, fotosensibilidad y vómitos. En lactantes menores de un año suelen presentarse irritabilidad, dificultad para despertar, inapetencia o abultamiento de la fontanela.

Ante la presencia de cualquiera de estos signos se requiere atención médica inmediata. Las estadísticas medicas indican que uno de cada cinco sobrevivientes puede sufrir secuelas permanentes como pérdida auditiva, daño neurológico, amputación de extremidades o falla renal. Además, la aplicación de la dosis a los 11 años resulta estratégica para interrumpir la portación nasofaríngea y frenar la transmisión en la comunidad.

Te puede interesar
Lo más visto