Las PyMEs sobreviven con menos trabajadores: perdieron casi 50 mil empleos formales en un año

El ajuste sobre el entramado productivo también se refleja puertas adentro de las empresas que siguen funcionando. En el último año, las PyMEs formales recortaron 49.300 puestos asalariados, mientras crecieron el trabajo no registrado y el monotributo. 
EL PAIS05/10/2026

Las-ventas-pymes-1024x761

La crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas empieza a mostrar con mayor fuerza su impacto sobre el mercado laboral. Las firmas que logran mantenerse abiertas lo hacen, en muchos casos, con menos trabajadores, estructuras más reducidas y una creciente precarización de las relaciones laborales.

Los números muestran la dimensión del fenómeno. En el último año, las PyMEs formales perdieron 49.300 trabajadores asalariados, mientras que dentro del denominado “Mundo PyME” se incorporaron 186.700 trabajadores no registrados y 42.700 monotributistas. De esta manera, el crecimiento general del empleo vinculado al sector esconde un cambio profundo en su composición: retrocede el trabajo registrado y avanzan modalidades más precarias.

El deterioro también aparece cuando se observa la evolución de las plantillas. Las empresas de hasta 100 trabajadores tienen actualmente una dotación formal 1,5% menor que hace una década, mientras que las microempresas redujeron su participación dentro del empleo registrado del 20% al 18% durante el mismo período.

La situación laboral se produce en paralelo a una fuerte reducción del entramado empresarial. A mediados de este año permanecían activas unas 506.457 PyMEs formales, alrededor de 21.800 menos que en el pico registrado en 2023. Durante 2025 desaparecieron cerca de 8.000 firmas y en mayo de este año la cantidad volvió a retroceder 1,8% interanual. El 90% de la caída más reciente correspondió a microempresas.

Menos empleo incluso entre las empresas que siguen abiertas

El problema, sin embargo, ya no pasa únicamente por las empresas que bajan definitivamente sus persianas. También existe un ajuste laboral dentro de aquellas que consiguen sobrevivir: puestos que no se reemplazan, contrataciones que se frenan y estructuras que funcionan con cada vez menos personal.

El escenario se combina con una economía en la que los sectores que muestran mayor dinamismo no necesariamente son los que generan más puestos de trabajo. Durante 2025, la actividad económica creció 4,4%, pero sectores con fuerte incidencia sobre el empleo como la industria y el comercio retrocedieron 3,9% y 1,3%, respectivamente.

Así, detrás de las empresas que continúan funcionando aparece otra cara de la crisis laboral: menos asalariados registrados y mayor peso del trabajo informal y el monotributo. Una transformación que muestra que mantener una empresa abierta ya no significa necesariamente conservar su nivel de producción ni, mucho menos, los puestos de trabajo que sostenía.

Te puede interesar
Lo más visto