Dos hembras y un macho: El curioso nacimiento de trillizos Holando fue todo un premio para un pequeño tambo de nuestra región

Sorpresa de la naturaleza 
29/07/2026Pérez Darío EduardoPérez Darío Eduardo

En el lote de preparto, el viernes pasado a la mañana, Pablo Villanueva percibió que una de la vacas mostraba una actividad irregular, “vuelteando”, y comenzó a estar alerta para asistirla al momento de dar a luz. Su cálculo, por la experiencia de toda una vida en el tambo y más de 11 años en ese establecimiento, era que para las 14 se daría el alumbramiento. A pesar de tanta prevención la naturaleza hizo lo suyo, porque cerca de las tres de la tarde, la vaca 3584 que había sido inseminada el 25 de octubre, con nueve años de edad y para su séptima preñez, le dio una sorpresa.BICHOS DE CAMPO

“La fui a buscar, tenía una placenta colgando y la traje para acá (al corral del tambo), la revisé. Cuando metí la mano, me di cuenta de una cosa rara, porque había cabeza, mano, todo junto. La trabajé y saqué a una hembra. Después otra y el último fue el macho”, relató Pablo.

Ya le había pasado otra vez de atender trillizos, pero el final fue triste. Esta vez todos vivos, todos sanos y de buen tamaño. Sucedió en Villa San José, una localidad del departamento Castellanos, en el centro-oeste santafesino.,próximo a Rafaela.

Ahora Pablo los mantiene a los tres en un espacio techado al lado de la sala de ordeño, por lo menos durante una semana más. “La vaca no tenía calostro, pero yo tengo un banco de calostro, así que ahí descongelamos, le di un litro y medio a cada uno, otra vez el sábado a la mañana y están con mamadera”. Activos y fortaleciéndose, después pasarán a la crianza artificial habitual, donde ahora hay unos 15 terneros y durante agosto se sumarán otros 12 más.

El Tambo 2 de LHUAB SA es chico, tiene actualmente a 90 vacas con unos 2.800 litros en dos ordeños. Los otros tres tambos de esta empresa familiar son similares, pero cada uno tiene su propio sistema de alimentación y manejo, porque tienen en claro que no hay una sola manera de producir leche. El campo tiene 52 hectáreas y más como satélites, de 16 y 42 hectáreas que funcionan de “almacen”, para pasturas y granos, en una alimentación que se basa en alfalfa, un mixer que se arma en el campo y un concentrado con grano propio que se da durante el ordeño.

Pablo trabaja en la fosa con sus hijos Michel y Tomy. Cubren todas las tareas y desde hace algo más de un año mantienen además el compost de un galpón abierto, que sirve de resguardo en días de calor, para el que se espera instalar ventilación para el veran

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