Mundial de falsedades

Para leer y pensar
21/06/2026Pérez Darío EduardoPérez Darío Eduardo

Pasó otra notable semana de mamarrachos “políticos”, sólo que relativizados porque el Mundial se lleva o llevaría el centro total de la atención. Preferimos el potencial porque, siendo reiterativos, no creemos ni de lejos que el mayor pasatiempo del planeta entretenga hasta el extremo de borrar todo otro sentimiento, consideración o tendencia.

Como subraya con sencillez indesmentible el sociólogo Pablo Alabarces, ni los libertaristas ganarán las elecciones si Argentina volviera a salir campeón ni dejarán de hacerlo si se va en instancias iniciales.

En verdad, la semana remarcó lo sabido y agotador. No ofreció novedades. Que Javier Milei haya definido como un prócer del liberalismo al proteccionista Manuel Belgrano no puede considerarse como tal, porque apenas se agrega al repertorio de disparates a que el Presidente nos tiene acostumbrados.

Podría estimarse resaltable que hay un nuevo vocero presidencial, economista de “formación austríaca”, miembro de la sospechada Fundación Faro cuyo manejo de fondos es investigado por la Inspección General de Justicia y, hasta hace pocos años, aludido por el Milei panelista como un bruto e imbécil sin retorno.

Adrián Ravier reemplaza a Manuel Adorni, quien ya no ejercía la función de portavoz desde que estalló el affaire. Siempre Chesterton a mano, fue informado que Lord Jones ha muerto a gente que jamás se enteró de que Lord Jones estaba vivo.

El país sigue a esas dos velocidades o percepciones que se admiten a ambos lados del cuadro. En unas, las planillas de inflación, riesgo-país y proyecciones inversoras están a punto caramelo. En las otras, la gran mayoría no constata que esa maravilla se compruebe en el bolsillo aunque, sigue siendo veraz, no hay en la vereda contraria aquello que pudiera entusiasmarla.

Más aún, se presentan en el palo peronista asomos de ruptura electoral entre “cristinismo” y “kicillofismo”. El acto en Parque Lezama corroboró esa sensación, no exenta de datos. Vaya a saberse si es tan de esa manera, o si tendrán el desprendimiento y la inteligencia de frenar al borde del precipicio.

Enfrente, la ex Comandante Pato arrecia con su juego propio. Ya estaría convencida, según sus íntimos junto con las tropas macristas y del Círculo Rojo incapaces de digerir a Los Hermanos, de que es mejor armar otra cosa. Una opción modosita, nuevamente disfrazada de honestismo republicano, en lugar de someterse a las andanzas y riesgos de ese par de personajes estrambóticos.

Victoria Villarruel parece actuar en el mismo sentido y hasta supo primerear a Bullrich, percudiendo al Gobierno con el inenarrable sostén de Adorni.

Para agregar dramatismo o incredulidad a todo cuanto rodea al jefe de Gabinete, sucedió que se puso la lupa sobre su hermano Francisco.

Retratado con muy buena información por Irina Hauser, al pariente también le apareció una herencia millonaria. Y también se olvidó de declarar cuentas e ingresos, suyos y de su esposa. Vendría a ser un capítulo de amnesia familiar simultánea.

Estos desaguisados, en el ánimo general fácilmente advertible, comprenden a lo que se engloba como “clase política”. Jamás debe dejar de recordarse que hay un claro objetivo de denuesto al emplear esa figura descriptiva, en pos de acentuar el desinterés masivo por politizarse. Y lo que no hay es inocencia alguna en torno a promoverla.

Mientras más se aleje a la población en torno a lo imperioso de comprometerse políticamente, más seguirá profundizándose que la política quede en manos de unas tecno-corporaciones. Y de unos sectores de punta que ofrecen de todo, menos trabajo y modelo social inclusivo.

Es la victoria del emprendedurismo individual, egoísta, aislado de todo espíritu de conjunto, en reemplazo de que son las condiciones materiales aquello que hace posible la injusticia distributiva.

En definitiva, es el triunfo del cualquiercosismo si se lo aprecia en términos de solidez analítica. Los medios de comunicación juegan en ello un papel clave, para ser obvios. Hablamos tanto de los tradicionales como de los que ya pasaron a serlo, en materia de consumo de recortes en las plataformas.

Nadie, para globalizar, se sienta a ver los streaming. A lo sumo se los deja de fondo, como la radio cuando en vez de escuchársela se la oye. Es otra particularidad exclusivamente argentina, por la capacidad de ciertos empresarios para saber monetizar el fenómeno. Lo que se ve y trasciende son los editados de unos pocos minutos, a veces sólo segundos, luego amplificados hasta el infinito en las reproducciones que generan el conversatorio público. O muy buena parte de él.

Tan es así que el hecho más repercutido de estos días, capaz de haber dado la vuelta al mundo, fue el episodio de una actriz anunciando la muerte del padre de Messi. Hay un alto carácter simbólico en lo que sucedió. Envuelve a planos perdidos de vista, tampoco inocentemente.

La conductora cometió un error grosero, pero nunca más impúdico que los perpetrados por quienes la señalan desde el tribunal mediático de presuntos impolutos.

No fue una fake news, por empezar. Muchachos: tanto que de repente se atan al manual de ética y deontología profesional, sepan que una fake supone la voluntad de mentir y engañar.

No es el caso. La actriz y conductora reprodujo irresponsablemente lo que su producción, presta como tantas a cuanta urgencia inventada circule, por dos pesos, le transmitió por cucaracha. Pero no fue real malicia. Ni de la conductora ni de sus asistentes.

Sí estamos de acuerdo acerca de la falta de profesionalismo. Pero en esta faz se requiere una observación que excede, largamente, a lo específico del episodio.

¿Cómo es? ¿Los operadores políticos sobregirados como periodistas “profesionales” se excitan perturbados, porque esto demuestra que sólo puede confiarse en los medios clásicos? ¿En serio? ¿Tejes y manejes instrumentados desde Comodoro Py y desde los servicios de inteligencia (una tautología, sepan disculpar), y operativos de nado sincronizado para manipular condenas judiciales, y campañas de igual tipo para demonizar o promover a figuras candidateables, y sus etcéteras, quedan al margen del escudriño que merecemos todos los medios y periodistas?

Como tan bien apuntó Luis Bruschtein en su columna de este sábado, al menos la actriz pidió disculpas. ¿Las pidieron quienes mintieron a conciencia sobre los PBI que se robó Cristina, Aníbal Fernández que era “La Morsa” del triple crimen narco o “la ruta del dinero K” que nunca existió?

Vamos. Somos pocos y nos conocemos. Los streaming, en efecto y con prioridad, son los canales de las disculpas. Las tonterías, vaguedades, provocaciones escandalosas, conceptos y denuncias a la bartola, producen que vivan pidiendo perdón. No en su totalidad. Hay excepciones destacadas. Como en el resto de los medios.

Todos estamos atentos, desde toda la vida, a las razones publicitarias y compromisos editoriales que no conviene violar, porque podría costarnos el puesto o la labor. Todos carecemos de neutralidad opinativa y, en la mejor de las probabilidades, podemos y debemos no expresar la completud de lo que pensamos, sin necesidad de afirmar aquello de lo que no estamos convencidos. Es, entre otros rasgos, lo que diferencia a un periodista de un propagandista. Relación dialéctica con la correlación de fuerzas, digamos.

Javier Milei, como ejemplo nada menor o inclusive supremo, le dicta a ciertos comunicadores lo que tienen que decir. Es más: los guasapea en vivo y directo. ¿Desde cuál estatura moral acaece que se arropen de monjes benedictinos que solamente brindan información?

Y ahora acontece que el Presidente y varios de sus vocalistas se toman de Florencia Peña, para facturarle su inclinación política pero, sobre todo, para esparcir rayos y centellas contra las falsedades manipuladas de las corpo periodísticas.

¿Cuáles corpos, si son los streaming y canales que el propio Presidente alienta y virtualmente los únicos en que concede formatos de entrevistas arregladas, para receptar el coro zalamero?

¿Justo vos decís eso, Milei? ¿Justo vos, que amparás las mentiras atroces de tu segundo inmediato? ¿Justo vos, que declarás por decreto implícito su inocencia cuando el propio implicado admitió haberle mentido al Congreso y por extensión a todo la sociedad?

Uno ratificaría que no es la pelota lo que se mancha. Que sí es la necesidad de entender que nadie orina agua bendita. Y menos que menos, pongámosle, justo en la semana en que el Gobierno le aprobó a Clarín la adquisición de Telefónica. Milei capituló. Si cree que con eso le alcanzará para recibir los plácemes del Grupo, lo espera el Día de los Inocentes.

Confiemos, sin embargo, en que no toda “la gente” compra falacias. Hay una porción, más grande que lo que suponemos y susceptible de volver a ser mayoritariamente representativa nadie sabe cuándo, que no come vidrio.Por Eduardo Aliverti

Lo más visto
multimedia.normal.bb2f5efe8a99b25d.bm9ybWFsLmpwZw%3D%3D

"El 99% de los argentinos cree que Adorni es un mentiroso y Milei, un caprichoso por sostenerlo"

20/06/2026
Así lo aseguró el diputado Oscar Zago, que criticó duramente al jefe de Gabinete y comparó a Milei con los caprichos de un nene de dos años. "Después nos tratan de golpistas", ironizó.Así lo aseguró el diputado Oscar Zago, que criticó duramente al jefe de Gabinete y comparó a Milei con los caprichos de un nene de dos años. "Después nos tratan de golpistas", ironizó.