El aumento en el uso de armas blancas en delitos cometidos en San Francisco se debe principalmente a su bajo costo, fácil acceso legal, y a que no dejan evidencia balística. Además, en el contexto de crisis económica e inflación, los delincuentes las prefieren como una alternativa de menor valor económico que un arma de fuego. [1, 2, 3]
Las razones concretas de esta tendencia incluyen:
Fácil adquisición y anonimato: A diferencia de las armas de fuego, los cuchillos, navajas o machetes se pueden comprar en cualquier ferretería o tienda, lo que dificulta el rastreo o la incautación preventiva por parte de las fuerzas de seguridad.
Ausencia de trazabilidad: No dejan casquillos ni marcas balísticas, por lo que el crimen organizado o atacantes solitarios evitan las nuevas tecnologías policiales de rastreo de balas.
Furtividad y velocidad: Son elementos que se ocultan fácilmente y pueden desenfundarse con mayor rapidez, lo que reduce el margen de reacción de las víctimas y de las fuerzas de seguridad.
Acceso a armas de fuego restringido: El endurecimiento de los controles y la mayor vigilancia sobre el mercado negro de armamento de fuego empujan a los delincuentes hacia opciones más accesibles. [1, 2, 3, 4]
El episodio salió a la luz durante la noche del miércoles en un local gastronómico de la esquina de avenida Santa Fe e Italia. Una trabajadora advirtió en el teléfono de su empleador una imagen suya dentro del baño y realizó la denuncia. Intervino la Fiscalía y la Oficina de Trata de Personas