
Las joyas y chocolates de San Francisco que nunca llegaron a Malvinas
Pérez Darío EduardoEn la primera semana de mayo de 1982, Argentina estaba en pleno fervor patriótico debido a la guerra de Malvinas. En San Francisco, un grupo de personas de buena fe,salió a recorrer la ciudad para recolectar donaciones para los soldados que estaban luchando en la guerra., una iniciativa nacional que se llamó Fondo Patriótico Nacional. La gente se sacaba sus alhajas y las entregaba, otros ponían dinero, todo era puesto en una bolsa , desde pulseras, aros, hasta medallas de los abuelos
Las donaciones de chocolates y bufandas se llevaban a la Fábrica Militar, hoy Complejo Industrial Codini, donde había más de 100 soldados., de allí a Buenos Aires. La gente los dejaba esperanzados, pensando que estaban ayudando a sus compatriotas.
Pero la historia tiene un giro trágico. Los chocolates aparecieron en quioscos de Buenos Aires, vendidos por los militares. Algunos de ellos aún contenían las cartas de aliento para los soldados. En cuanto a las joyas, se lograron recolectar 141 kilos de oro, que fueron fundidos en Buenos Aires por el Banco Ciudad. Nunca se explicó qué hicieron con ese oro.
Ni las joyas ni los chocolates de San Francisco llegaron jamás a los chicos de Malvinas.
El escándalo del Fondo Patriótico Nacional: una historia de desvío de donaciones
En 1982, durante la guerra de Malvinas, el gobierno argentino lanzó una campaña para recolectar donaciones de joyas y chocolates para los soldados que luchaban en la guerra. La campaña, que se replicó en todo el país, pedía a la gente que donara sus alhajas y enviara bolsas con chocolates y cartas de aliento para los soldados.Se utilizaron los grandes medios de Buenos Airs para estimular a la gente con figuras de aquella +epoca que apoyarona a la Dictadura , entre ellos Cacho Fonatan,Pinky y Mirta Legrand, todos al servicio de la Junta Militar.
Sin embargo, la historia tomó un giro trágico. Los chocolates donados aparecieron en quioscos de Buenos Aires, vendidos por los militares, y algunos aún contenían las cartas de aliento para los soldados. En cuanto a las joyas, se recolectaron 141 kilos de oro, que fueron fundidos en Buenos Aires por el Banco Ciudad. Nunca se explicó qué se hizo con ese oro.
La desilusión y la indignación se apoderaron de la población cuando se descubrió que las donaciones no llegaron a los soldados. La campaña, que había generado un gran fervor patriótico, se convirtió en un escándalo que aún se recuerda en Argentina. Ni las joyas ni los chocolates de San Francisco llegaron jamás a los chicos de Malvinas.






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