
¡Alerta tambos!: la relación precio al productor respecto a costos de producción tocó un piso preocupante
25/02/2026
Pérez Natalia
El último informe mensual del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) refleja un escenario preocupante para los tambos argentinos: la relación entre el índice de precios que perciben los productores y el índice de costos de producción sufrió una caída significativa durante enero de 2026. Esta métrica, que compara cuánto reciben los productores por su leche frente a cuánto gastan en producirla, se ubicó en un valor de 85, uno de los más bajos en la serie temporal reciente.
Según los criterios metodológicos del trabajo, ambos índices se actualizan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para ajustarlos por inflación, y se referencian con base en enero de 2017 = 100. La relación resulta de dividir el índice de precios con el índice de costos de producción, permitiendo evaluar cómo evolucionan los márgenes en el tiempo.
Caída de precios por debajo de los costos
El informe expresa que “en enero de 2026 se cae el índice precio y el índice costo en menor magnitud, lo que hace caer la relación a un valor 85”, y que en la comparación interanual “el precio baja 9 puntos porcentuales más que el costo, lo que hace que la relación entre ambos se reduzca un 9,9%”. Esto indica que los precios recibidos por los productores se ajustaron por debajo del ritmo de los costos, reduciendo la rentabilidad relativa de la actividad.
Factores y señales del sector
La caída relativa de la relación precio-costo se da en un contexto en el que los precios de la leche no solo se ajustan por debajo de la inflación general, sino también por debajo de algunos costos clave. Esto puede estar vinculado a una fuerte presión de oferta interna y a dificultades para trasladar aumentos de costos a los precios finales de venta.
Además, el informe compara esta relación con la de otros años, y señala que enero de 2026, junto con enero de 2021, “son los más bajos, salvo enero 2024”, si se comparan con los mismos meses de una serie de diez años. Esta estacionalidad indica que la situación actual es especialmente compleja para los tambos, tradicionalmente sensibles a variaciones de precios y costos.








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