
Una vieja historia de Amor en Echeverría y 9 de setiembre
Pérez Darío Eduardo
La noche de febrero aún resonaba en mi memoria, no solo por ser cercana a mi cumpleaños, sino porque fue la noche en que mis padres, Amalia y Gubbins, encontraron su camino de regreso al amor,
Todo comenzó como cualquier otra pelea matrimonial. Mi papá, insistente, buscaba una respuesta de mi mamá, que se había refugiado en un silencio obstinado, como si fuera Bernardo, el fiel pero mudo ayudante del Zorro. La tensión se cortaba con un cuchillo en el aire,mi madre no le constestaba nada.
Pero ese día de carnaval , algo cambió. Mi mamá estaba en el patio de la casa de Echeverría y López y Planes, regando las plantas con una dedicación que parecía más un ritual que un simple quehacer. Mi papá, con un brillo en los ojos, entró a la casa y puso en el tocadiscos un disco de vinilo con el bolero "Bésame mucho".
La música llenó el aire, y mi papá salió al patio, cortó una rosa de las plantas que mi mamá cuidaba con tanto esmero y se la ofreció. La miró profundamente, y con una voz que parecía venir del alma, comenzó a cantar:
"Bésame, bésame mucho Amalia ,
como si fuera esta noche la última vez..."
Mi mamá, con lágrimas en los ojos, no pudo resistir más. La rosa, la música, la mirada de mi papá... todo se unió para derretir el hielo de su silencio. Se abrazaron y se besaron profundamente y el mundo alrededor se detuvo. Con mi hermano,testigos privilegiados desde un rincón, aplaudimos sin parar .
Esa noche, mi papá y mi mamá recordaron por qué se habían enamorado. Y yo, en algún rincón de mi corazón, sabía que todo estaría bien. Una historia de amor, cuando nadie festejaba San Valentín.😊







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