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Pilin : crónica de una muerte anunciada y apenas 16 años de condena para su asesino

Un amigo de la radio, un muerte que se podría haber evitado. El desesperado llamado de ayuda que sólo su amiga Stella escuchó, Floja condena para tremendo asesino.

LOCALES 19 de febrero de 2021 Pérez Darío Eduardo Pérez Darío Eduardo
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Diego Leandro Ezequiel Olmos (29) fue condenado por la  Cámara del Criemen de  San Francisco a la pena de 16 años de cárcel por el asesomatp de Hermenegildo Breuza, Pilin e

 que falleció el 18  de mayo de 2019 en un tapera  ubicada  en Barrio  La  Milka, antes del homicidio  había  denunciado  a su verdugo por robos, pero no  fue  escuchado.  Olmos ,  vecino  de  Pilín,  le  partió  la  cabeza  de  un garrotazo   y  lo  quemó  para  disimular  el  atentado.  FUERTE  ENOJO  EN  LA  MILKA, SE  ESPERABA  LA  CONDENA  A  CADENA  PERPETUA,así lo  hicieron  sabe  los  vecinos  con  sus mensajes  a FMR90.7.

¿Es lógico que alguien bautizado como HERMENEGILDO  lo apodaran PILIN.  Así  me pidió que lo llamara la primera vez que hablamos, al pie de su moto roja  y con su clásico sombrero texano, onda Alamo Jim. Fueron años de charlas muy extravagantes  y otras muy lúcidas. Una persona cálida, un personaje Fontanarresco.

La tarde antes que lo maten, vino a buscarme a la Radio y no me encontró. Dijo a una vecina tener mucho miedo , motivos no le faltaban, la muerte los estaba rondando, no pudo escaparle.

Stella, la señora del Comedor Los Pekes  , fue la única que llevó un plato de comida , cuando el año pasado , su asesino, le había dado una paliza para robarle un tablet, esa que le dan a los jubilados.  Grabó un video , donde se lo veía, muy abandonado en una casucha. Sucio, no tenía agua, luz ni baño. En esa grabación  acusó  a su futuro asesino por los robos sufridos y pidió ayuda a la Municipalidad. Stella, lo llevó a su casa, lo invitó a la fiesta de la familia, pero un día quiso volver a esa tapera, vecina de la casa de su verdugo.

Me solía contar que podía hablar con los perros y las estrellas. Era un loco o un poeta , o las dos cosas. La verguenza lo desbordaba al tener que aceptar la ayuda de nuestro Club de Oyentes, no era pobre por elección de eso estoy muy seguro. Quizás , fue el espectro de la soledad, o como lo llaman algunos " el destino".

El invierno pasado, para la  noche de San Juan, lo invité con un mate cocido y unos biscochos . Al pie de la escalera, abrazó la guitarra y entonó  Hasta Siempre Comandante, apenas me animé a seguirlo con el coro, cantaba desde las entrañas, casi sobrenatural.

El Verdugo lo mató pegándole con caño en la cabeza para robarle unos pesos, luego un incendio para disimular la muerte, que como toda muerte es imposible de ocultar. Salvo  en Los Pekes y el Club de Oyentes, nadie escuchó sus suplicas,murió como un perro de la calle. 

Se pudo haber evitado, de no ser por un estado ausente y tanta gente inclemente. ¿Que me habrás querido decir esa tarde? ¿Podría haber sido otro el final?. PILIN, no te hagas problemas que( antes o después) allá en el Horno nos  vamo a encontrar.  Abrazo de locos, querido Pilin. 

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