Fuerte repudio al Obispo Buenanueva: de acusado a acusador

EL PAIS 03 de junio de 2019 Por
Un abogado mendocino persigue a Buenanueva por encubrir los abusos cuando el obispo vivía en Mendoza. Una entrevista de La Nación muy repudiada.
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Desde Mendoza lo siguen acusando de encubrir a curas violadores de niños.

El abogado mendocino CARLOS LOMBARDI, representa una red de personas abusados por los curas católicos en Mendoza. En un comunicado destrozó al Obispo de San Francisco SERGIO BUENUEVA por declaraciones al diario La Nación sobre los abusos que cometen a diario los " representantes de Dios". Lombardi habló por FMR90.7  y trató de hipócrita a Buenanueva.

"Las declaraciones del obispo Sergio Buenanueva en La Nación son, realmente, lamentables.cuando dice “Hubo un sistema enfermo en la Iglesia que encubría los abusos», es de un cinismo atroz. No sólo hubo. Actualmente, el sistema de encubrimiento continúa.Él mismo es parte del sistema ya que – como sostiene el ex sacerdote mexicano Alberto Athie –existen tres niveles de responsabilidad institucional.El primero es el del cura abusador. El segundo, del obispo encubridor, el que aplica las normas pergeñadas en el Vaticano para proteger a los violadores. El tercer nivel, es el de aquellos que han elaborado premeditadamente el sistema, concentrado en el Código de Derecho Canónico,el auténtico huevo de la serpiente.

La investigación de FMR 90.7

Sergio Buenanueva es el obispo de San Francisco  que está acusado de proteger a curas violadores de niños en   Mendoza. Es te domingo se sumó a los que se oponen a la legalización del aborto y además se manifestó en la redes sociales : 

Los curas se cansan de decir a sus fieles " que se predica con el ejemplo"; no parece ser el caso del obispo de San Francisco  , SERGIO BUENANUEVA , quien no duda en oponerse a la despenalización del aborto  y al mismo tiempo fue acusado públicamente de proteger a curas violadores, durante su mando en la provincia de Mendoza. En 2017 , CARLOS LOMBARDi ,Iabogado. Asesor de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina, habló por FMR90.7  y lo acusó de proteger a curas violadores de niños y dejó un duro mensaje sobre la doble moral ante casos horripilantes  ocurridos en Mendoza- Con fecha 28 de febrero de 2017, la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), publicó una nota del obispo católico residente en San Francisco, Córdoba, titulada “Abusos: verdad, justicia y misericordia” . 

"El funcionario de la multinacional religiosa(BUENANUEVA) – a quien todos los ciudadanos le pagamos un sueldo gracias a un gran benefactor de su iglesia como fue el genocida Jorge Rafael Videla – vuelve a ponerse un traje que nunca le cupo, el de crítico de su institución. 

Imitando al gran demagogo de blanco que vive en Roma – en un enclave territorial nacido de un fraude y dotado de visos de legalidad por el dictador Mussolini -, abordó la cuestión de los abusos sexuales de sus colegas. Esta vez, el disparador fue la mitigación que el papa Francisco hizo de las sanciones sugeridas por la Congregación de la Fe para algunos sacerdotes abusadores. 

Ay el monseñorato 

La gestión del obispo Buenanueva dentro de la persona jurídica pública no estatal que integra, no se caracteriza por haber defendido a las víctimas de abuso sexual clerical.

Basta recordar lo que hizo en el caso Morello. Su propia torpeza fue el punto de partida del pleito que se inició contra el Arzobispado de Mendoza, que terminó resarciendo los daños que produjo. 

Eliminó de su blog el nombre del abusador que la propia víctima había publicado. Hasta hoy puede leerse, dentro de los comentarios al postAbusos: Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog. 

Como gusta usar terminología jurídica, también fue solidariamente responsable de la negativa del obispo Arancibia de no brindar información al propio denunciante, incluida la negativa de remitir al 7º Juzgado Civil, Comercial y Minas, los antecedentes del caso.

 

Nada dijo de la mutilación que un psiquiatra del arzobispado – hoy fallecido – hizo del ejemplar de la denuncia que se le entregó, anexo a la historia clínica, recortando prolijamente con un corta papel los nombres propios de las personas involucradas. 

Y si bien el juicio fue por los daños originados por la no información de la investigación canónica, tiempo después MDZ informó la verdad ocultada por el arzobispado, que él integraba como obispo auxiliar. 

De las veinte acciones que Bergoglio ha llevado a cabo a favor de los abusadores, nada ha dicho, por lo tanto, las aprueba. 

El propio Buenanueva avala el documento de la Conferencia Episcopal Argentina – que también integra -, llamado “Líneas – Guía de Actuación sobre los casos de abuso sexual”, un descomunal compendio contrario al derecho internacional de los derechos humanos, donde las garantías procesales para las víctimas no existen, se perpetúa el privilegium fori y la tutela judicial efectiva brilla por su ausencia. 

Fingiendo progresismo 
Pero dejemos tranquilo al sujeto en cuestión. Vayamos al libelo, que es vergonzoso, enfocando sólo tres cuestiones, por lo burdas: 

“El criterio de fondo: dar voz a las víctimas y cuidar el proceso de hacerles justicia y ayudarlas en la sanación de sus heridas. Por esto es un tema delicado y sensible: está en juego su bienestar personal, fuertemente herido por estos delitos”. 
El párrafo citado es un verdadero insulto a las víctimas. El procedimiento canónico, una pantomima infame donde la clerigalla juega a ser magistrados, está basado en el silencio, en particular, de las víctimas. Y Buenanueva lo refrenda. 

Dice el pto. 17 del documento suscrito por el obispo: “Como primera advertencia, conviene señalar que las causas referentes a delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) están sujetas al secreto pontificio. De manera que quien viole dicho secreto por dolo o negligencia grave provocando daño al acusado o a los testigos, a instancia de la parte afectada o de oficio, debe ser castigado por el Turno Superior de la CDF con una pena adecuada”. 

Es decir, todos están bajo juramento de silencio, todo oculto, todo bien tapado. 

En el juicio que el Arzobispado de Mendoza perdió, un ex cura sostuvo que lo obligaron a jurar silencio cuando tuvo que ir a declarar en sede canónica. 

“Personalmente me inclino hacia la posición que sostiene que, en las actuales circunstancias, la comisión de un solo delito invalida ya al sacerdote para ejercer el ministerio. Por tanto, que la dimisión del estado clerical es la sanción más adecuada. Aunque no dejo de interrogarme por la parte de verdad que expresan las otras opiniones, digamos así, más garantistas”. 
Preguntamos ¿qué ha hecho este obispo para que se expulse sin miramientos al cura Grassi, a quien el Vaticano mantiene dentro de sus filas? ¿Qué ha hecho este obispo para que se expulsen a los violadores del Instituto Próvolo de Mendoza y La Plata? ¿Y qué denuncia ha hecho para que se juzgue a los actuales obispos de la diócesis mendocina, conforme los lineamientos de la última carta apostólica de Bergoglio? Absolutamente nada, porque forma parte del sistema. 

“En algunos casos, se tratará de hombres severamente afectados por alguna forma de patología que, seguramente, nunca debieron ser admitidos a la vida sacerdotal o religiosa. En otros, tal vez la mayoría de los casos, se trata de una historia de libertad que se fue enredando cada vez más en un proceso de deterioro espiritual y moral que terminó manifestándose en un conducta sexual depredadora, aunque seguramente también en otras formas de abuso de conciencia, manipulación emocional de los demás, autoritarismo, abusos en la gestión de los bienes, descontrol en otros campos de la conducta y un largo y doloroso etcétera”. 
Contundente ratificación relativa a que la iglesia encubre, protege, oculta y tolera a los abusadores hasta más no poder. 

Los casos que el obispo menciona fingiendo estar escandalizado, su iglesia los permite por aplicación del propio sistema de encubrimiento. Vamos a recordarle al desmemoriado Buenanueva el canon 1341: 

Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo. 

Es decir, hay un largo camino de violaciones, abusos y vejaciones de niños, niñas y adolescentes preparado prolijamente por su iglesia, encubierto por el obispo de turno, desde que se descubre el primer hecho hasta que el responsable es sancionado. Todo bajo secreto. 

Los resultados están a la vista: permanente revictimización, accionar institucional contrario a los derechos humanos, ratificación del abuso de poder, denegación de justicia y violencia institucional, es lo que la iglesia católica sigue haciendo en materia de abuso sexual clerical. Todo está armado para proteger a los autores en un triple nivel de responsabilidad. 

Un cóctel demasiado espeso – y con secuelas de por vida para las víctimas – para que un subsidiado por el estado argentino – otro más – juegue al cura progre y finja estar preocupado". 

Las violaciones de discapacitados en Mendoza

La Justicia de Mendoza detuvo a cinco personas acusadas de abuso de menores en el instituto Antonio Próvolo para chicos hipoacúsicos, ubicado en Luján de Cuyo. Se trata de dos curas y tres empleados del lugar.  El fiscal del caso logró recabar casi 20 denuncias de familiares de los menores, pero estima que ese número puede crecer a 60. El arzobispado de la provincia decidió suspender a los religiosos, mientras que El Vaticano les inició "un proceso canónico".

El caso. La senadora del radicalismo Daniela García fue la encargada de realizar una denuncia ante la justicia, luego de conocer en un acto a un joven hipoacúsico que se le acercó para contarle lo que ocurría en la institución. Tras ello, la legisladora decidió intervenir, lo que disparó el inicio de una investigación, según consignó el medio Diario Uno. La causa cayó en manos del fiscal Fabricio Sidoti quien dio la orden para tomar las primeras medidas y las declaraciones de las víctimas, en las que participaron psicólogos e intérpretes al tratarse de chicos sordomudos que se comunican por señas. 


A partir de esto, se ordenó detener a tres personas en primera instancia al cura italianoNicolás Corradi (de 82 años), al argentino Horacio Corbacho (56) y a un hombre que también cumplía funciones allí y que es hipoacúsico. Para las autoridades judiciales esta persona es imputable, es decir, tiene plena consciencia de los hechos ocurridos. Luego se prosiguió a la detención de otros dos empleados. 


Un dato importante es que Corradi tiene antecedentes de denuncias de abuso sexual a niños, también hipoacúsicos, desde 1984, en Verona, Italia. En esa ocasión, su caso fue presentado por una red de víctimas en Washington, y para encubrir sus aberrantes actos, fue trasladado a la Argentina.


Cómo actuaban. Algunos estudiantes regresaban a sus casas todos los días y otros residían allí. Las víctimas eran los chicos internados, de entre 5 y 12 años, hijos de familias con escasos recursos o que venían de lugares alejados, incluso de otras provincias. Los delitos que se investigan son violaciones, manoseos, maltrato físico a varones y nenas, tanto de parte de los curas como de las monjas del lugar. Si bien son cerca de 20 los casos denunciados, para el fiscal el número de víctimas puede llegar a 60, de acuerdo a los testimonios recogidos. La mayor cantidad de abusos se produjo en los años 2007, 2008 y 2009. Pero en los últimos días, también aparecieron testimonios recientes.
 

La nota publicada por La Nación

E una de las más graves que tiene la Iglesia en los últimos tiempos", dice monseñor Sergio Buenanueva sobre el problema de los abusos sexuales cometidos por religiosos y religiosas que azota a la Iglesia Católica.

Buenanueva tiene 55 años, es obispo de San Francisco, Córdoba, y coordinador del Consejo Pastoral de Protección de Menores y Adultos Vulnerables de la Conferencia Episcopal. Su tarea es tratar de controlar la crisis.

"Hoy, el gran trabajo es preventivo", dice Buenanueva. Pese a que cree que es necesario, admite que la Iglesia argentina no tiene un registro de abusadores entre sus miembros. 

 
Monseñor Sergio Buenanueva, coordinador del Consejo pastoral de protección de menores y adultos vulnerables Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima
 

"Yo no sé si hay más, seguramente no hay menos", concede al ser consultado por las 63 denuncias consistentes contra religiosos acusados de abusos en los últimos 20 años que arrojó la investigación de LA NACION.

-¿Qué tan grave es la situación de abusos dentro de la Iglesia?

-A mi modo de ver es una crisis gravísima. Es una de la crisis más graves que tiene la Iglesia en los últimos tiempos. Porque cuando hablamos de crisis de los abusos hablamos de dos cosas: de los abusos, que es lo más terrible; y la otra dimensión de la crisis es lo que ha salido a la luz clarísimamente en este último tiempo, que es un sistema dentro de la Iglesia enfermo que encubría o no favorecía que los abusos salieran a la luz y se terminaba favoreciendo al victimario. Este es el punto para mí más serio: ¿cómo fue posible que perdiéramos de vista que el bien para defender no era la buena imagen de la Iglesia, sino el bien de una persona que Cristo ha puesto en el centro de nuestra misión?

-¿Y cómo fue posible?

-Hay una concatenación de causas. Creo que una es la estructura eclesiástica, el modo de ejercer el ministerio, privilegiando la dimensión del poder que tiene el sacerdocio. Después, un sistema eclesial que ha privilegiado el buen nombre de la institución tontamente, creyendo que lo salvaguardábamos ocultando, dificultando la resolución de estos casos.

-¿Cuántos casos han registrado en el país durante el tiempo que llevan trabajando en el Consejo?

-Nosotros no hemos podido hacer un registro. Lo tenemos como una de las metas, como han hecho episcopados de otros países, para tener un panorama más claro de cuántos casos hay en la Argentina. Esa es una tarea por realizar en nuestro país, una tarea bastante importante porque eso nos va a dar un panorama más certero en la medida en que tengamos cifras reales.

-¿Qué impide ese recuento?

-El Episcopado está dando sus primeros pasos y hemos instalado este tema entre los obispos argentinos. Y debemos dar un paso delicado, porque es poner en claridad una situación difícil para todos.

-¿Cómo hacen la tarea de prevención sin el diagnóstico? Es como hacer política económica sin un Indec creíble...

-Muy comprensible. Con la prevención de abusos no es que empezamos de cero. Hemos estado indexando a quienes ya tienen experiencia, más allá de tender algunas líneas con organizaciones que están trabajando en el abuso sexual infantil. Pero sin dudas en la medida en que nosotros tengamos un panorama más claro de cuál es la real situación en los ministerios católicos de la Argentina esa prevención va a ser más que efectiva.

-¿Todos sus colegas están en la misma página que usted o encuentran resistencias para hacer esa lista o encarar este cambio de política?

-No hay resistencia en el sentido moral de que alguien se oponga. Pero sí en darse cuenta de que es un cambio de mentalidad que no es fácil de hacer. En la cumbre reciente en Roma, que fue un modelo elaborado muy positivamente, aparecieron episcopados como el chileno, el americano, el alemán, que están muchísimos pasos delante de nosotros. Es un cambio de mentalidad en la gestión, que es lo más difícil de lograr. Yo tengo optimismo porque lo que realmente está pasando dentro de la Iglesia, por ejemplo, en el ámbito laico, es el enojo, la preocupación. Son los laicos, y a su modo también los sacerdotes, los que nos están diciendo: "Miren, obispos, esto lo cambian o lo cambian".

-¿Se juega la supervivencia de la Iglesia en este tema?

-Totalmente. La caída en la credibilidad hoy es el gran tema trabajado en la cumbre del Vaticano y quienes están aconsejando al Papa más de cerca lo plantean con crudeza. Obviamente nosotros somos creyentes y creemos que Jesucristo está con nosotros. Aunque sea un resto de su Iglesia permanecerá. Pero esto mina la credibilidad de la Iglesia muy profundamente.

Pérez Darío Eduardo

Técnico Superior en Periodismo, Comunicación Institucional y Medios. Director de FM Romántica 90.7

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