Según Perfil Schiaretti decidió que Llaryora sea candidato a Intendente de Córdoba

POLÍTICA 26 de noviembre de 2018 Por
De presentarse y ganar , batirá un récord: ser vice-gobernador, diputado e intendente electo de Córdoba.
Llaryora Aresca
De los tres, Aresca es quien tiene mejor intención de votos

Para Peril , Llaryora ya empieza a hablar con acento cordobés

En el peronismo cordobés hay dos cuestiones cada vez más claras: el gobernador Juan Schiaretti es el único y absoluto líder del espacio; y el 10 de diciembre de 2019, con él ocupando o no el despacho principal de El Panal, el PJ irá por la sucesión 2023. Con eso como uno de los anzuelos, el de jugar con el calendario de una generación que llegó al poder hace casi 20 años, el líder del Ejecutivo cordobés prepara un combo completo para seducir al diputado Martín Llaryora y convencerlo que vaya por la intendencia de la ciudad para renovar el partido.

  A lo anterior el gobernador le sumará las encuestas que hace días le hicieron llegar varios schiarettistas al entorno del exintendente de San Francisco donde le dan un buen guarismo en imagen. Algo que no necesariamente se traduce en votos pero ayuda a pintar un panorama.  En este marco, tanto en el peronismo como en Cambiemos, que la elección municipal “está para cualquiera”, y es por esto que el PJ por primera vez en mucho tiempo se anima a ir por un territorio que le fue esquivo siempre; tanto cuando la elección fue por la intendencia como cuando necesito traccionar votos desde este distrito para el escenario provincial o nacional.  Precisamente, eso es lo que más preocupa a Schiaretti.

Esta semana entre los funcionarios provinciales y dirigentes de otras fuerzas intercambiaron encuestas, y en dos de ellas, la de Management & Fit y la consultora Analogías, la diferencia a favor de la candidatura del gobernador en intención de voto es de más de 15 puntos contra el diputado Mario Negri y aún mayor si el rival es el intendente Ramón Mestre.  Pero el parlamentario empezó a subir y es lo que le genera un dolor de cabeza al peronismo. Por ello, sobre todo si la fecha de la provincial y la municipal van pegadas, el PJ necesitará de un buen caudal de votos en la capital que lo aseguraría Llaryora encabezando la fórmula con dos opciones como vice: Natalia de la Sota -el binomio que mejor mide- o Miguel Siciliano si es que la concejala es impulsada a la boleta que llevará a Schiaretti como candidato a gobernador.

  Operativo clamor de los sub-50. En los despachos del Centro Cívico miran el mapa provincial a cada rato y ven la proyección de los jóvenes intendentes que hay en el interior: en Villa María, Martín Gill, que irá por su reelección el año próximo; en Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas tiene los mismos planes que el villamariense pero dando esa disputa en 2020; en San Francisco, Ignacio García Aresca y en Alta Gracia, Facundo Torres. Ellos, más algunos con distrito más chico como es el caso de Federico Alesandri en Embalse, son los sub-50 que pueden terminar de convencer a Llaryora.  Cercanos al diputado nacional, en El Panal apuestan a que sean ellos los que insistan con la renovación en 2023 y con ese argumento impulsen la candidatura de Llaryora al Palacio 6 de Julio.

Los veteranos del PJ reconocen que si el dirigente de San Francisco no acepta, la candidatura en poco más de cuatro años puede estar en manos de cualquiera del interior que se le anime.  La otra zanahoria para atraer a Llaryora son los fondos que podría asegurarse la gestión en caso de que el peronismo retenga la Provincia. “Hoy, las obras más importantes de la ciudad las hace el gobierno de Schiaretti con un intendente que es de otro color político”, les gusta decir en el Centro Cívico. Y a esto, le suman otro dato: la relación con el sindicato municipal.  Sostienen que Rubén Daniele, el líder del Suoem, se convirtió en el último tiempo en “un león herbívoro”, con lo cual la fricción con el gremio sería distinta; aunque debería lidiar con otro sindicato cuyos líderes tienen ambiciones políticas que Daniele no mostró nunca: el Surrbac de los Saillén.  Con este mix de encuestas, además de respaldo político y financiero para una eventual gestión municipal, Schiaretti buscará de acá a fin de año convencer a Llaryora que debe jugar en la carrera municipal. Decisión que el diputado nacional recién tomará en los primeros meses de 2019, pero que le será difícil esquivar.   (Fuente www.perfil.com). 

Pérez Darío Eduardo

Técnico Superior en Periodismo, Comunicación Institucional y Medios. Director de FM Romántica 90.7

Te puede interesar